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Cómo enseñar las perífrasis verbales en clase de ELE

Las perífrasis verbales son una de las estructuras más útiles y, al mismo tiempo, más difíciles de enseñar en la clase de español. Se trata de combinaciones de un verbo auxiliar y un verbo principal que expresan matices de tiempo, aspecto o modalidad imposibles de transmitir con una forma verbal simple. Dominar su enseñanza marca la diferencia entre una clase que se limita a la teoría gramatical y una que prepara al estudiante para comunicarse con naturalidad.

A continuación encontrarás una guía completa con estrategias, actividades y criterios de secuenciación para integrar las perífrasis verbales en tus clases de forma comunicativa y eficaz.

Qué son las perífrasis verbales y por qué importan en ELE

Como es sabido, una perífrasis verbal es una construcción formada por un verbo auxiliar conjugado, un posible nexo (preposición o conjunción) y un verbo en forma no personal (infinitivo, gerundio o participio). El verbo auxiliar aporta la información gramatical —persona, tiempo, modo— mientras que el verbo principal conserva el significado léxico.

Lo que hace que las perífrasis sean tan relevantes en la clase de ELE es que cubren funciones comunicativas esenciales que el estudiante necesita desde etapas tempranas. Expresar obligación (“tienes que estudiar”), hablar de planes futuros (“voy a viajar”), describir acciones en curso (“estoy leyendo”) o indicar el inicio de una acción (“empecé a correr”) son actos de habla cotidianos que resultan imposibles sin recurrir a alguna perífrasis.

Para el docente, el reto no está solo en explicar la forma, sino en conseguir que el alumno perciba el matiz que diferencia una perífrasis de otra. “Voy a comer” no es lo mismo que “tengo que comer” ni que “acabo de comer”, aunque las tres giren en torno al mismo verbo. Ese abanico de significados es precisamente lo que convierte a las perífrasis en una herramienta expresiva de primer orden y, por tanto, en un contenido que merece un tratamiento didáctico cuidadoso y progresivo.

Clasificación práctica para el aula de ELE

Antes de planificar cualquier actividad, conviene tener clara una clasificación funcional —no puramente lingüística— de las perífrasis. En el aula de ELE resulta mucho más operativo agruparlas por la función comunicativa que cumplen que por su estructura formal. Este enfoque conecta directamente con la idea de enseñar gramática y significado juntos en la clase de español, priorizando el uso real frente a la etiqueta teórica.

Perífrasis modales: obligación, probabilidad y capacidad

Las perífrasis modales expresan la actitud del hablante ante la acción. Son las primeras que suelen aparecer en los manuales porque responden a necesidades comunicativas muy básicas.

  • Obligación: tener que + infinitivo, deber + infinitivo, hay que + infinitivo.
  • Probabilidad o suposición: deber de + infinitivo (uso normativo), poder + infinitivo.
  • Capacidad o permiso: poder + infinitivo.

Un aspecto que genera confusión frecuente es la distinción entre “deber + infinitivo” (obligación) y “deber de + infinitivo” (suposición). En el español coloquial, esta diferencia se diluye bastante, y conviene que el profesor lo señale para evitar frustraciones innecesarias en el alumno. Lo importante es que el estudiante entienda la función comunicativa general y la utilice con seguridad en contextos reales.

Otro punto clave es presentar *hay que + infinitivo* como una forma de obligación impersonal, contrastándola con *tener que*, que siempre requiere sujeto. Este contraste funciona muy bien en actividades de role-play donde los estudiantes deben dar instrucciones generales frente a indicaciones personalizadas.

Perífrasis aspectuales: el momento de la acción

Las perífrasis aspectuales informan sobre la fase en la que se encuentra la acción: si va a empezar, si ya comenzó, si continúa, si acaba de terminar.

  • Inicio o incoativas: empezar a / comenzar a / ponerse a + infinitivo.
  • Duración o continuativas: estar + gerundio, seguir / continuar + gerundio, llevar + gerundio.
  • Fin o terminativas: dejar de + infinitivo, acabar de + infinitivo, terminar de + infinitivo.

Estas perífrasis son extraordinariamente útiles para la narración y la descripción de hábitos. Un estudiante de nivel B1 que domine llevar + gerundio (“llevo tres años viviendo en Madrid”) gana una herramienta expresiva que le permite hablar de experiencias acumuladas de un modo que ninguna otra estructura puede igualar.

El gran reto pedagógico aquí es que muchas de estas perífrasis no tienen equivalente directo en otras lenguas. Por ejemplo, llevar + gerundio no se traduce fácilmente al inglés ni al francés, lo que obliga al docente a trabajar con mucho contexto y ejemplos situacionales para que el alumno la interiorice de verdad.

Perífrasis de futuro y resultado

Aunque técnicamente podrían incluirse en las categorías anteriores, en el aula de ELE conviene tratarlas de forma independiente por su altísima frecuencia de uso.

  • Futuro próximo o intención: ir a + infinitivo.
  • Resultado: tener + participio, llevar + participio.

Ir a + infinitivo es, sin duda, la perífrasis estrella del nivel A2. Su rentabilidad comunicativa es enorme: permite hablar de planes, intenciones y predicciones sin necesidad de dominar el futuro simple. Además, en muchas variedades del español, especialmente en Latinoamérica, se usa con mucha más frecuencia que el futuro morfológico, lo que la convierte en un contenido imprescindible desde etapas muy tempranas.

Las perífrasis de resultado (tener + participio, llevar + participio) aparecen en niveles más avanzados (B2-C1) y permiten expresar acciones acumuladas con un matiz perfectivo: “Llevo leídos tres capítulos” o “Tengo escritas diez páginas”. Su tratamiento requiere más tiempo de práctica porque implica la concordancia del participio con el objeto directo.

Cómo secuenciar las perífrasis por niveles del MCER

Hay que tener en cuenta que la secuenciación es uno de los aspectos que más dudas genera entre los docentes. No se trata de presentar todas las perífrasis de golpe, sino de dosificarlas según las necesidades comunicativas de cada nivel. Si quieres profundizar en cómo organizar los contenidos de forma progresiva, te resultará muy útil nuestra guía sobre cómo presentar contenidos en la clase de español.

Nivel A1-A2: las perífrasis funcionales básicas

En estos niveles, el objetivo es que el alumno pueda expresar planes, obligaciones y acciones en progreso. Si buscas más ideas para este nivel, echa un vistazo a estas actividades ELE A1 para tu clase de español. Las perífrasis que mejor encajan son:

  • Ir a + infinitivo (planes y futuro cercano).
  • Tener que + infinitivo (obligación personal).
  • Hay que + infinitivo (obligación impersonal).
  • Estar + gerundio (acción en curso).
  • Poder + infinitivo (capacidad y permiso).

No es necesario usar el término “perífrasis” con los alumnos en este nivel. Es preferible presentarlas como “estructuras para hablar de…” y trabajarlas de forma inductiva, partiendo de ejemplos contextualizados.

Un enfoque que funciona especialmente bien es el de las tarjetas de situación: se entrega al alumno una tarjeta con un contexto (“Es lunes por la mañana. Tienes un examen a las 10:00”) y debe producir frases utilizando las estructuras meta (“Tengo que estudiar”, “Voy a repasar los apuntes”). De este modo, la perífrasis surge como respuesta natural a una necesidad comunicativa, no como un ejercicio de rellenar huecos.

Nivel B1-B2: ampliación y contraste

A partir del B1, el estudiante ya puede manejar perífrasis que expresen matices más sutiles y empezar a contrastar unas con otras.

  • Empezar a / ponerse a + infinitivo (inicio de la acción).
  • Dejar de + infinitivo (interrupción).
  • Seguir / continuar + gerundio (continuidad).
  • Llevar + gerundio (duración acumulada).
  • Acabar de + infinitivo (pasado reciente).
  • Volver a + infinitivo (repetición).

Recordemos que el contraste es una herramienta didáctica muy poderosa en este nivel de enseñanza. Comparar “dejé de fumar” con “no sigo fumando” o “empecé a estudiar” con “me puse a estudiar” obliga al alumno a reflexionar sobre diferencias de registro y de matiz que enriquecen su competencia pragmática.

Nivel C1-C2: perífrasis complejas y registros formales

En los niveles superiores, el trabajo con perífrasis se centra en la precisión estilística y en estructuras menos frecuentes pero necesarias para un uso avanzado del idioma.

  • Venir + gerundio (acción prolongada hasta el presente).
  • Tener + participio (resultado acumulado).
  • Llevar + participio (resultado acumulado con cuantificación).
  • Ir + gerundio (progresión gradual).
  • Deber de + infinitivo (suposición, en registro cuidado).

En este nivel, las actividades de análisis de textos auténticos —artículos de prensa, ensayos, transcripciones de entrevistas— son especialmente eficaces. El alumno identifica las perífrasis en su contexto real, analiza el matiz que aportan y las reutiliza en producciones propias.

Perífrasis verbales en clase de español

Actividades comunicativas para practicar perífrasis verbales

La clave para que las perífrasis se interioricen es sacarlas del ejercicio gramatical y llevarlas a la comunicación real. Para lograrlo, es fundamental dominar las estrategias de interacción oral en ELE que potencien la producción del estudiante. A continuación se presentan actividades probadas en el aula que funcionan en distintos niveles.

“Mi día perfecto”: producción libre con perífrasis de futuro

Esta actividad es ideal para niveles A2-B1. El estudiante debe describir su día perfecto usando exclusivamente ir a + infinitivo.

  • Dinámica: Trabajo individual + puesta en común en parejas.
  • Instrucción: “Describe tu día perfecto de principio a fin. Usa ‘voy a…’ para cada actividad.”
  • Extensión: Después de la puesta en común, se puede añadir una segunda ronda en la que el compañero reformule usando tener que + infinitivo (“Para hacer todo eso, tienes que levantarte a las 6”).

Esta actividad funciona porque conecta la estructura gramatical con el mundo personal del alumno. Hablar de planes propios genera un compromiso emocional con el contenido que facilita la retención de la estructura.

“¿Cuánto tiempo llevas…?”: entrevista con perífrasis durativa

Perfecta para B1 en adelante. Los estudiantes se entrevistan mutuamente usando llevar + gerundio.

  • Preparación: El profesor entrega una lista de preguntas modelo: “¿Cuánto tiempo llevas estudiando español?”, “¿Cuánto tiempo llevas viviendo en esta ciudad?”
  • Extensión creativa: Cada alumno debe inventar tres preguntas propias y entrevistar a dos compañeros.
  • Reporte oral: Al final, cada alumno presenta a la clase los datos más interesantes de su entrevistado.

El valor didáctico de esta actividad reside en que la perífrasis llevar + gerundio se practica en un contexto de interacción auténtica: la curiosidad por conocer al compañero impulsa la producción lingüística de forma natural.

“Antes y después”: contraste de perífrasis aspectuales

Actividad diseñada para niveles B1-B2. Se trabaja con imágenes que muestran un “antes” y un “después” (una habitación desordenada vs. ordenada, un parque sucio vs. limpio).

  • Instrucción: “Describe qué pasó usando: empezar a, dejar de, acabar de, seguir + gerundio“.
  • Ejemplo guiado: “Alguien empezó a limpiar. Dejaron de tirar basura. Acaban de plantar árboles nuevos. Siguen cuidando el parque”.
  • Variante competitiva: En equipos, gana el grupo que produzca más frases correctas en cinco minutos.

Lo que hace especialmente potente a esta actividad es que obliga a seleccionar la perífrasis adecuada según el matiz que se quiere expresar. No basta con conjugar bien; hay que elegir la estructura correcta para cada situación, lo que supone un nivel de procesamiento lingüístico mucho más profundo.

Role-play: “El jefe exigente”

Ideal para practicar perífrasis de obligación en B1-B2. Un estudiante interpreta a un jefe muy exigente y el otro a un empleado.

  • Contexto: “Es viernes por la tarde. El jefe quiere que todo esté listo para el lunes.”
  • El jefe usa: tener que + infinitivo, hay que + infinitivo, deber + infinitivo.
  • El empleado responde con: acabar de + infinitivo (“Acabo de terminarlo”), estar + gerundio (“Estoy trabajando en eso”), ir a + infinitivo (“Voy a hacerlo este fin de semana”).

La situación de conflicto amable genera un intercambio natural donde las perífrasis surgen de forma espontánea porque el contexto las exige. Además, permite trabajar registros formales e informales según el tipo de relación jefe-empleado que se establezca.

Errores frecuentes y cómo abordarlos en clase

Conocer los errores más habituales permite al docente anticiparse y diseñar actividades preventivas en lugar de limitarse a corregir a posteriori.

Confusión entre perífrasis y construcciones similares

Uno de los errores más comunes es que el estudiante confunda una perífrasis verbal con una simple secuencia de verbo + infinitivo/gerundio. Por ejemplo, “quiero comer” no es una perífrasis (querer mantiene su significado pleno), mientras que “tengo que comer” sí lo es (tener ha perdido su significado de posesión).

Para el aula, la clave no es entrar en debates lingüísticos sobre qué es y qué no es técnicamente una perífrasis. Lo que importa es que el alumno reconozca la función comunicativa de cada estructura. Un ejercicio útil es presentar pares mínimos (“quiero estudiar” vs. “tengo que estudiar”) y pedir al alumno que identifique la diferencia de significado. Así se trabaja la competencia pragmática sin necesidad de terminología compleja.

Interferencia de la lengua materna

Muchos estudiantes anglófonos, por ejemplo, tienden a usar estar + gerundio en contextos donde el español prefiere el presente simple (“Estoy viviendo en Madrid” cuando quieren decir “Vivo en Madrid”). Esta sobreextensión de la perífrasis durativa es un error de transferencia que requiere trabajo contrastivo explícito.

Una estrategia eficaz es proponer actividades de traducción inversa: se da una frase en la L1 del alumno y este debe decidir si en español se usa la perífrasis o no. La reflexión metalingüística guiada ayuda a crear conciencia sobre las diferencias entre ambos sistemas sin caer en la comparación constante.

Problemas de concordancia y forma

En perífrasis como tener + participio o llevar + participio, el participio debe concordar con el objeto directo (“Tengo escritas tres cartas”). Este tipo de concordancia no existe en muchas lenguas y genera errores frecuentes en niveles avanzados.

El abordaje más eficaz es el de la práctica intensiva contextualizada: dictados de frases con estas estructuras, ejercicios de reformulación y producción guiada con feedback inmediato. La repetición espaciada en contextos variados acelera la automatización de la concordancia.

¿Se te ocurre algún problema más que pueda surgir en tu clase cuando enseñas las perífrasis? ¿Qué actividades utilizas para dinamizar estos contenidos?

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Este artículo ha sido escrito por Alba Pérez, traductora, profesora de español en International House y colaboradora de los cursos para profesores de español como lengua extranjera en Formación ELE.

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