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¿Por qué es tan importante la creatividad en el aula (de segundas lenguas)?

Cuando hablamos de creatividad en los procesos de enseñanza y aprendizaje, a menudo tropezamos con dos ideas que nos impiden establecer un marco de trabajo eficaz, porque actúan como diques de contención de esta capacidad humana.

La primera reside en el tópico de que la creatividad es un don con el que se nace. En realidad, la capacidad para crear y construir nuevas formas está dentro del ADN de todo ser humano. Esta potencialidad se convierte en expresión creativa a través de la dedicación y del conocimiento y la aplicación de técnicas especificas  Por supuesto, cada inviduo cuenta con habilidades concretas, a veces incluso microhabilidades, que le permiten encauzar su capacidad creadora en un sentido o en otro. Sin embargo, esto no significa que las personas nazcan con o sin el gen creativo.

El segundo cliché es el que entiende la creatividad sólo y exclusivamente dentro del ámbito del arte, en cualquiera de sus representaciones. Como nos demuestra la experiencia es posible encontrar muestras de actitudes y experiencias creativas en cualquier campo de acción, sea este en el plano individual o en su realización colectiva. No obstante, en la creación artística los resultados son tan evidentes como inherentes a su propia naturaleza.

Si preguntamos a cualquier profesor de segundas lenguas sobre el papel de la creatividad en su clase, es bastante probable que te encuentres con uno de estos dos prejuicios, cuando no con los dos al mismo tiempo. Sin embargo, los estudios sobre esta cuestión nos revelan que:

  • la creatividad no es un proceso mágico o ininteligible,
  • la creatividad no es una habilidad innata y
  • la creatividad se da en cualquier contexto.

Para facilitar estos procesos de creación eficaz, debemos tener en cuenta cinco criterios que son parte en buena medida de la fórmula magistral de la creatividad en el aula de segundas lenguas:

[1] Significatividad: los objetivos que se han de alcanzar en la clase de segundas lenguas deben ser relevantes para los aprendices y, por tanto, responder a cuestiones de alcance personal para los participantes.

[2] Autonomía: los participantes deben tener un espacio de trabajo y de desarrollo propio y contar con estrategias para hacerse con las riendas de su propio aprendizaje.

[3] Interacción: el aula de segundas lenguas es un ecosistema y como tal se caracteriza por el intercambio y la co-construcción de conocimiento.

[4] Producción: aunque las destrezas de comprensión son básicas para el aprendizaje de una lengua, el desarrollo de las habilidades productivas debe tener más peso en la planificación y la gestión de la clase.

[5] Disrupción: es fundamental entender que los procesos de enseñanza y aprendizaje no son lineales y que en necesario plantear momentos críticos para replantear y redirigir los cuatro criterios anteriores hacia nuevos objetivos a través de nuevos planteamientos.

No se trata, por lo tanto, de aplicar recetas paso a paso de productividad en el aula, sino de convertir esta última en un espacio abierto, donde se ofrezcan continuamente oportunidades de expresión y creación personales.


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Francisco Herrera, director del centro Clic International House Cádiz, coordinador y tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Derechos de autor de la imagen de este post: Pixabay.

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