La diversidad en el aula de español y un disléxico: el caso Benjamin

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¿Cuál es la diversidad que podemos encontrar en un grupo de diez estudiantes y un disléxico de nivel A1? Pues la diversidad de once estudiantes únicos y diferentes que circunstancialmente comparten un aula y un nivel. Si las pruebas de nivel solo atienden a la competencia lingüística del estudiante no tenemos en cuenta que este puede tener mejor competencia lingüística que sociocultural, por ejemplo. Si tuviéramos en cuenta todas las competencias comunicativas de la lengua (lingüística, pragmática, sociolingüística, sociocultural, y estratégica) y estas formaran parte de las pruebas de evaluación incial, nos encontraríamos aún con una mayor diversidad en el aula.

Por otra parte, si en este tipo de analisis previo tuviéramos en cuenta las competencias generales esta diversidad sería aún mayor:

  • competencia existencial: cada uno es cómo es,
  • capacidad de aprender, cada uno aprende como aprende,
  • conocimiento declarativo, cada uno sabe lo que sabe del mundo y
  • habilidades y destrezas, cada uno es hábil en lo que es hábil.

El caso Benjamin

En el último curso de formación de profesores conocimos a Benjamin. Benjamin es adulto, suizo y cocinero, lleva viviendo en Barcelona unos meses y se ha matriculado en un curso de español de tres semanas impartido por profesores en prácticas.

Benjamin padecía de bloqueos frecuentes. Los profesores noveles, inexpertos, pero con una gran voluntad de servicio se preguntaban si es que no sabía lo que tenía que hacer o si no tenía interés por hacerlo. Benjamin respondía siempre con la misma declaración: Soy disléxico. Fueron tantas las veces que se repitió la fórmula que se convirtió en un meme, algo viral que se reproducía entre los profesores. Sin duda, Benjamin hacía patente la importancia de la identidad del estudiante cuando se enfrenta al aprendizaje de un idioma. Él se describía a sí mismo con una etiqueta que bien podría segregarlo del grupo. Sin embargo, nosotros decidimos incluirlo en ese mismo grupo, probando diferentes tipos de agrupamientos y permitiéndole la realización de actividades en parejas cuando estas eran individuales. Esta fue nuestra primera estrategia.

Está claro que nos interesa saber cómo son nuestros alumnos como aprendices y no tanto qué son. Sin embargo, para saber cómo es Benjamin como aprendiente, tenemos que investigar un poco sobre qué es la dislexia. La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún handicap físico, psíquico ni sociocultural y cuyo origen parece derivar de una alteración del neurodesarrollo. Sin embargo, tener dificultades para iniciarse en la lectoescritura puede tener repercusiones en el desarrollo de la identidad, en su forma de aprender, en cómo se siente, en su psique y en las relaciones sociales que establece. Con la dislexia se convive toda la vida, solo que con el tiempo y la experiencia el adulto adquiere estrategias para sortearla. Pero, ¿qué ocurre cuando un adulto con dislexia aprende otro idioma? Sin duda Benjamin fue una extraordinaria oportunidad para observar, analizar y reflexionar sobre cómo funcionan estas estrategias. Pudimos entender por qué a veces se fatigaba, perdía la concentración, se distraía y rechazaba algunos tipos de tareas, como por ejemplo las escritas. Poneos en su lugar, se sentía como si de repente, cualquiera de nosotros, nos viéramos inmersos sin conocimientos previos en una clase de caligrafía china.

Estrategias de enseñanza y estrategias de aprendizaje

Primero, tenemos que conocer a Benjamin en todas las dimensiones de su identidad: qué significa para él aprender, qué sentimientos y emociones le genera y qué estrategias tiene para hacerlo. Se lo podemos preguntar, hacer feedback continuo y tomar nota de lo observado durante la clase (incluso grabar vídeos). En relación a su grupo, debemos identificar cuáles son los objetivos de aprendizaje para todos y cuáles los específicos para Benjamin, elegir los materiales, recursos y soportes adecuados para ello, variar la duración de actividades y probar diferentes agrupamientos. El análisis de la gramática es un objetivo general para todos, pero con Benjamín requiere hacerlo de otra forma, más tiempo para las reflexiones, más reflexión compartida en parejas sobre el uso de la lengua, más visibilidad en las formas gramaticales, pintando, por ejemplo, las terminaciones de la conjugación del presente de indicativo en un color y los cambios de irregularidad en otro.

Para concluir os voy a contar una anécdota que tiene implicaciones en el caso de Benjamin. Cuando estudiaba en la universidad empezaban a poner rampas de fácil acceso para los discapacitados en sillas de ruedas. Descubrí que la mayoría de nosotros usábamos las rampas en lugar de las escaleras. Entonces, me pregunté: si las rampas son buenas para todos ¿por qué no eliminamos la escalera?

Trabajar con Benjamín nos enseñó a todos. Adaptarnos a sus estrategias de aprendizaje hizo que adoptáramos otras de enseñanza buenas para todos. Resulta que todos somos diferentes y únicos, por lo tanto : aprendemos más y mejor cuando resolvemos actividades con otros compañeros y cambiamos de pareja, cuando trabajamos con una variedad mayor de tipología de actividades, cuando tenemos tiempo suficiente para resolver la actividades, cuando el análisis de la lengua lo hacemos pensando en voz alta y coloreándolo.

Trabajar con la diversidad es una oportunidad para reflexionar sobre nuestra práctica docente, todo un reto para nosotros, porque adquirimos nuevas competencias y esto nos hace ser más diversos, es decir, mejores.

¡Gracias Benjamin por tu infinita paciencia!

 


Geni AlonsoEste artículo ha sido escrito por Susana Ortiz, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Derechos de autor de la imagen de este artículo: Ben+Sam.

Gestión del aula y competencias clave del profesorado ELE

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El Instituto Cervantes define la gestión del aula como una subcompetencia incluida en la primera de las ocho competencias clave del profesorado de idiomas: organizar situaciones de aprendizaje.

Si nos ceñimos a su propia descripción podemos obtener algunas de las claves para mejorar nuestra propia actuación didáctica. En algunos casos, el propio Instituto Cervantes cita ejemplos para la consecución de los objetivos marcados.

Un buen ejercicio de reflexión como profesores sería completar esta definición, añadiendo medidas de acción concretas adaptadas a nuestro contexto particular de aprendizaje y enseñanza. Te proponemos algunas preguntas para ayudarte a reflexionar sobre tu propia gestión del aula.

  • El profesor gestiona los procesos grupales para garantizar que la interacción que tiene lugar en el aula genera aprendizaje para todo el alumnado. ¿Se te ocurre algún ejemplo para conseguirlo?
  • El profesor dinamiza el grupo, seleccionando el tipo de agrupamiento más adecuado para cada actividad, asignando roles a los alumnos cuando convenga, gestionando el tiempo y haciendo un uso y control adecuado del tiempo de habla del profesor y de los alumnos. ¿Repartes adecuadamente los tiempos de habla de tus alumnos y el tuyo propio?
  • El profesor fomenta un espacio seguro en el que todos participan y trabajan en colaboración; usa y fomenta un discurso que permite la construcción de conocimiento entre todos a través de la interacción y haciendo uso de procedimientos discursivos. Por ejemplo, devuelve la pregunta de un alumno a todo el grupo, le pide a un alumno que explique su respuesta o hace preguntas para que el alumno dirija su atención a aspectos concretos. ¿Funcionarían estas medidas con tu grupo?
  • El profesor tiene en cuenta que el grupo atraviesa a lo largo de la sesión por momentos de mayor o menor cansancio o tensión y actúa en consecuencia al seleccionar actividades de mayor o menor esfuerzo cognitivo. Por ejemplo, ante la tensión, se sirve del humor para distender el ambiente o propone cambiar de actividad al percibir que el alumnado está cansado. ¿Haces tú algo diferente?
  • El profesor observa a los alumnos en el desarrollo de las actividades, está pendiente de las necesidades que puedan surgir y, si lo ve necesario, modifica su plan de clase para atenderlas. ¿Qué puedes hacer para personalizar aún más tu atención hacia tus estudiantes?
  • El profesor está atento a las oportunidades de aprendizaje que surgen en el aula, por ejemplo, en forma de preguntas o sugerencias de un alumno, y decide cuándo atenderlas (en esa misma sesión o en otra sesión posterior). ¿Qué haces cuando un alumno te pregunta algo que no “toca” en la lección?

Nos encantaría conocer tu opinión a algunas de estas cuestiones. Ya sabes que para mejorar nuestra gestión del aula debemos empezar por conocernos mejor como profesores.

 


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Antonio Orta, tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: Clic International House.