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Érase una vez un 22 de abril, víspera de Sant Jordi

Érase una vez la víspera de Sant Jordi, una de las fiestas más especiales que tenemos en Cataluña. Este año, también se conmemoraba el cuarto centenario de la muerte de Cervantes. Se trata de lo que podríamos llamar una multifiesta, ya que, en Cataluña concretamente), celebramos varias cosas a la vez:

  • El día de Sant Jordi (patrón de Cataluña)
  • El día del libro
  • El día de la rosa

Por ser una fiesta tan especial, el viernes pasado la celebramos en todas las escuelas de International House con nuestros alumnos. Fue una gran oportunidad de acercar la cultura a nuestras clases y compartir tareas con nuestros estudiantes. La verdad es que fue un día muy especial y me gustaría compartir esta experiencia.

Empezaré por explicar la secuencia de pasos para la tarea propuesta.

Paso 1

El día anterior, les propuse un trabajo de investigación para hacer en casa: ¿qué se celebra el día de Sant Jordi? Cada uno podía buscar información en su lengua. El viernes se pusieron en dos grupos con el objetivo de resumir la información en tres frases. Las frases ganadoras fueron:

  • Es el día de Sant Jordi
  • Es el día internacional del libro
  • Es el día de la rosa

Paso 2

¿Qué queremos hacer? Teníamos una lista abierta de ideas: un mural, encuesta y estadística de los libros más leídos este año, una infografía, un punto de libro, elaborar un concurso para otros grupos de estudiantes (usando Kahoot), una auca (o aleluya), vídeos, pegatinas, entre otras ideas propuestas por los alumnos. Hicimos una discusión en pirámide y, al final, como no se ponían de acuerdo decidimos hacer dos cosas: una auca y un punto de libro.

Paso 3

¿Cómo lo hacemos? Con todos los materiales que teníamos, ellos se organizaron en dos grupos: uno se puso alrededor de una de las mesas y lo hicieron todos juntos; en el otro, se distribuyeron las imágenes en viñetas y cada uno hizo una; después se juntaron, se las leyeron, cambiaron alguna cosa y las ordenaron juntos. Después hicieron los puntos de libro, los plastificamos y montamos todo en la pizarra para la exhibición.

Paso 4

Ya está listo, ¿y ahora qué? Puertas abiertas: en grupo (y por turnos) visitaban otras clases para ver los trabajos de los otros estudiantes al tiempo que nos visitaban a nosotros.

¿Por qué fue especial este día?

Aparentemente, el éxito puede que se produjera por el hecho de tener un trabajo final realizado y del que los alumnos se sentían orgullosos. Sin embargo, el verdadero logro fue realizar ese proyecto en común, de manera colaborativa y con una especial sinergia generada durante el proceso de creación. Pero, ¿qué ejemplos concretos ayudaron a crearlo?

  • Descubrimos los talentos ocultos de algunos de nosotros (o la falta de ellos). Resulta que Yuan era experto en origami. Andreas, lector voraz, había buscado unas cuantas citas de escritores, que repartió entre los de su grupo para escribir detrás de los puntos de libro. Yo fui incapaz de dibujar una rosa y me tuvieron que ayudar los más hábiles, pero al mismo tiempo era la única que sabía cómo funcionaba la plastificadora. Iris, literalmente, se abalanzó sobre la cartulina cuando alguien dijo: hay que decorar un poco. Arnold (1999) señala la importancia de la implicación personal como motor del aprendizaje en la clase de idiomas:  por un lado, conocer unos puntos fuertes, que de otro modo podrían haber pasado desapercibidos, supone un recurso para el estudiante, al mismo tiempo que un refuerzo para su autoestima.
  • Durante el trabajo surgieron “pequeñas charlas” entre algunos de ellos relacionadas con el tema: el símbolo del amor, ¿por qué la rosa? ¿no es un corazón?; Iris nos dijo que ella quiere ser escritora en el futuro y que, a veces, escribe poesía; también hablaban entre risas sobre sus habilidades y se pedían ayuda: “dibuja una rosa para mí, porfa” (el “porfa” lo aprendieron ese día y les encantó). ¿Cómo hubieran aprendido esta palabra si no hubiera habido una situación de charla social?
  • Muchos otros temas, más o menos trascendentes y que interesaban más a unos y menos a otros fueron apareciendo a lo largo de la mañana. ¿No se trata en este caso de un acercamiento cultural? ¿No se aúna en este caso las tres culturas de las que nos hablan Neus Sans y Lourdes Miquel (2004)? La cultura con mayúsculas: Cervantes, el Quijote, la leyenda de Sant Jordi; la cultura (a secas): qué hace la gente ese día, a quién se regala una rosa; la cultura con k: por ejemplo, el uso del “porfa” en situaciones de familiaridad. La competencia sociocultural resulta imprescindible para conocer las estrategias sociales apropiadas a diferentes situaciones de la vida y de situaciones culturales cotidianas.
  • En ese ir y venir de tijeras, pegamento, charlas y risas se produjeron muchas situaciones de mediación improvisada. Dado que se trataba de una situación de la vida cotidiana se producían problemas de comunicación, de no saber explicar lo que uno quiere decir. Muchas veces, sus compañeros, echando manos de su conocimiento de otras lenguas y de su propia u otras culturas, intentaban aclarar la situación, la mayoría de veces con éxito. Una de esas situaciones fue cuando uno de ellos dijo que “doncella” era igual que “chica.” No os podéis ni imaginar la que se preparó.
  • ¿Cuál fue mi papel este día? Yo fui exactamente una más de ellos. Les ayudé, me ayudaron, tomamos decisiones juntos compartimos conversaciones y creo que creamos lazos y nos conocimos un poco más.
  • Al final, y mientras esperábamos que otros grupos de estudiantes pasaran a ver nuestro trabajo, les propuse que cada uno escribiera en un papel lo que más y lo que menos les había gustado de ese día. Fueron opiniones diversas que resumen perfectamente lo que os he explicado más arriba: que nos hemos ayudado mucho, que hablamos de nosotros, que llevamos un recuerdo a China (el punto de libro), que aprendemos cosas nuevas, etc. No encontré en los papeles nada negativo, o quizá no les dio tiempo a escribirlo (estoy segura de que no).

 

Y colorín colorado esta historia por hoy se ha acabado.


Geni AlonsoEste artículo ha sido escrito por Geni Alonso, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: International House Barcelona.

1 comentario en “Érase una vez un 22 de abril, víspera de Sant Jordi”

  1. Me encanta el proyecto!!!! felicidades!!!!
    Qué bueno eso de las tres culturas: La cultura con mayúsculas: Cervantes, el Quijote, la leyenda de Sant Jordi; la cultura (a secas): qué hace la gente ese día, a quién se regala una rosa; la cultura con k: el uso del “porfa” en situaciones de familiaridad.
    Animo a los profes que se atrevan a esta inmersión en 3D.

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