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Cómo sacarle partido a las imágenes mentales en el aprendizaje de ELE

Probablemente estaremos de acuerdo en que trabajar con imágenes es uno de los recursos más potentes con los que contamos los profesores para propiciar el aprendizaje de nuestros alumnos.

En la actualidad y debido a los avances tecnológicos, una parte importante de lo que comunicamos en nuestro día a día se orienta a través de canales visuales. Es por ello que, a la hora de definir qué es una imagen, probablemente nos venga a la cabeza una representación gráfica (es el caso de una fotografía o una ilustración) o bien algo que vemos en este momento. En ambos casos, nos estaríamos refiriendo al concepto de imagen externa.

Por otro lado, el concepto de imagen también puede hacer referencia a aquella que no procede de un estímulo exterior, sino de nuestro interior, es decir, de nuestros recuerdos, nuestra memoria y nuestra imaginación. En este caso hablamos de imagen interna.

Podemos distinguir dos tipos de imágenes internas: las composiciones mentales que representan algo que hemos percibido anteriormente (por ejemplo, cuando recuerdo mentalmente mis últimas vacaciones) y las que representan algo que no hemos visto nunca, pero nos imaginamos cómo es (por ejemplo, si vamos a decorar nuestra habitación, nos hacemos una imagen mental de cómo va a quedar)

Como es evidente, las imágenes mentales resultan imprescindibles en la comunicación. Nuestro cerebro las usa para poder interpretar y dar sentido a la realidad que nos rodea, algo que generalmente hacemos de forma automática. Si alguien nos está contando el argumento de una película que no hemos visto, posiblemente estaremos visualizando mentalmente la historia, imaginando los personajes o las escenas, en función de lo que nos está contando nuestro interlocutor y nuestros propios conocimientos previos y experiencias con este tipo de historias.

Sin embargo, las imágenes internas no son solo recuerdos o representaciones mentales visuales, sino que engloban todos los sentidos: auditivo, táctil, olfatorio, gustativo e incluso a través de las sensaciones y emociones. De esta manera, nuestras experiencias y capacidades influyen en la manera de construir nuestras propias imágenes mentales y esto varía de un individuo a otro.

¿Y cómo pueden las imágenes mentales ayudarnos en el aula de ELE?

Numerosos estudios avalan que las personas que son capaces de generar abundantes imágenes mentales, poseen mejor memoria y tienden a ser más creativos, factores estrechamente relacionados con el aprendizaje. Por tanto, podemos ayudar a nuestros alumnos a desarrollar su capacidad de creación de imágenes mentales, y de esta forma estaremos contribuyendo a mejorar su rendimiento con el idioma.

Jane Arnold, Herbet Puchta y Mario Rinvolucri (¡Imagínate! SGEL, Barcelona, 2012, pág.13) afirman que hay muchas razones de peso para utilizar imágenes mentales en la clase de lengua. El empleo de imágenes puede contribuir significativamente al aprendizaje lingüístico de nuestros alumnos, de modo directo o indirecto. Entre otras cosas, puede:

  • Incrementar las destrezas cognitivas del alumno y su creatividad.
  • Mejorar su comprensión lectora y auditiva.
  • Proporcionales cosas que decir o escribir.
  • Capacitarlos para recordar mejor lo que han aprendido.
  • Aumentar su motivación.
  • Reforzar el concepto que tienen de sí mismos.
  • Ayudarlos a concentrar su atención.

Podemos usar imágenes mentales a cualquier nivel y con diversos objetivos. Según estos mismos autores (pág. 37): las imágenes pueden ser útiles en todas las etapas de la tarea: antes de hacerla, para activar conocimientos previos o crear nuevas combinaciones de imágenes e ideas que se pueden utilizar; durante la tarea, para implicarse en ella de forma más profunda y directa; y después de hacerla, como activador de la memoria o estímulo para actividades posteriores.

 

Un ejemplo

Veamos un ejemplo en el que hacemos uso de una imagen mental como estímulo para el desarrollo de la interacción oral.

Antes que nada, para evocar una imagen mental es conveniente comenzar creando un ambiente de concentración. Para ello podemos invitar a los alumnos a que se sienten cómodamente y realicen algunos ejercicios de relajación a través de la respiración, incluso se puede poner música apropiada de fondo. También es aconsejable que cierren los ojos para evitar distraerse con estímulos visuales externos.

Una vez creado el ambiente propicio, podemos ir guiando paso a paso a nuestros alumnos para ayudarles a que puedan generar una representación mental lo más detallada posible:

  • Imagínate que estás en una calle que conoces bien y en la que te sientes seguro, puede ser la calle donde vives, la de tu trabajo o escuela… Visualiza la calle, está vacía, solo estás tú.
  • Aparece una persona que se para delante de ti. Fíjate bien en esta persona.
  • ¿Es un hombre o una mujer?
  • ¿Joven o mayor?, ¿cuántos años crees que tiene?
  • ¿Cómo tiene el pelo?, ¿largo o corto?, ¿rubio, moreno, pelirrojo?, ¿liso o rizado?, ¿lleva algo en el pelo?
  • ¿Y los ojos? ¿los tiene claros u oscuros? ¿de qué color son?
  • ¿Es alto/a o bajo/a?, ¿Es más alto/a que tú?
  • ¿Es delgado/a o gordito/a?
  • ¿Crees que es una persona atractiva?
  • ¿Parece simpático/a?
  • Esta persona te da la mano, ¿está fría o caliente?, ¿tiene la mano suave?
  • Te dice su nombre, ¿cómo se llama?, ¿cómo es su voz?
  • Ahora abre los ojos. En parejas contaros cómo es la persona que te has imaginado. ¿Coincidís en algo?

En este momento cada alumno habrá creado su propia imagen mental que podemos utilizar para practicar la descripción de personas a través de una interacción oral significativa, pues los estímulos parten de su interior. Asimismo, estas descripciones podrían valernos como personajes para inventar una historia posterior.

¿Se te ocurren otras formas de hacer uso de las imágenes mentales en el aula de ELE?

 


Eva CasarejosEste artículo ha sido escrito por Eva Casarejos, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formación de profesores de español. Créditos de la imagen: Pexels.

 

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2 comentarios en “Cómo sacarle partido a las imágenes mentales en el aprendizaje de ELE”

  1. Por ejemplo, los dictados de imágenes. Previamente se elige un texto descriptivo y/o narrativo que tendrá contenidos lingüísticos con algún interés didáctico como puede ser el uso de las proposiciones. Se lee el texto en voz alta para que los estudiantes puedan ir dibujando lo que escuchan.

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