Un blog para profesores de español

Como dar clases presenciales de español en la era Covid-19

No os cuento nada nuevo si os digo que vivimos tiempos revueltos, en los que ya nada será como era.  De alguna manera, es un momento para aprovechar las adversidades y crear nuevas formas de relacionarse con nuestros estudiantes.

Estos días calurosos, muchos hemos vuelto a las aulas con preocupación y con una barrera: la mascarilla, que parece impedir la comunicación. Sin embargo, os proponemos una serie de ideas para hacer de esta lucha una ventaja y aprovechar así el lado positivo de esta nueva e incómoda situación. 

La mascarilla: todos los sabemos, incomoda, da calor y lo peor de todo… no deja ver los gestos faciales tan importantes en nuestra comunicación interpersonal. Pero, qué tal si:

  • Dibujamos sobre ella. Anima a tus estudiantes a traer mascarillas en las que sea posible escribir con rotuladores y úsala en tus actividades. Por ejemplo, que plasmen su estado de ánimo de hoy (sonrisa, tristeza, etc.) Tendrán que preguntarse unos a otros por qué tienen ese estado de ánimo, dar consejos para mejorar su día o desearles lo mejor (usando el subjuntivo, por ejemplo). También pueden escribir una palabra o una frase que abra un debate. Las posibilidades son infinitas y las risas están aseguradas. 
  • Le ponemos complementos. Por supuesto con sumo cuidado y cada uno manipulando su propia mascarilla, podemos pedirles que se pongan postit en sus mascarillas (u otros elementos como pinzas o clips) para realizar cualquier tipo de juego o actividad. Por ejemplo, escribiendo una orden, y cada vez que la mires, debes hacerlo (beber agua, rascarte la cabeza, etc.) O post-it de colores que formen equipos, con el nombre del mismo. Anímalos a hacer origami y a pegarlo en la mascarilla, siguiendo instrucciones o dándoselas al compañero. Llevarán con orgullo su creación adornando la mascarilla. 
  • Ojos habladores. Aprendamos a leer nuestra mirada. Jugaremos con los verbos: «ser», «estar» y «tener» y las diferentes expresiones que suelen acompañarlos: Ahora estamos tristes (y tratamos de poner ojos llorosos). Ahora tenemos hambre y hemos visto una hamburguesa (y ponemos ojos como platos). Después trataremos de adivinar qué quiere decirnos cada compañero con sus gestos, en parejas o plenaria. ¡Puede ser muy divertido y se aplica fácilmente a varios campos semánticos!
  • Veto. Algunos alumnos tienden a usar las mismas palabras como muletillas (o expresiones). Es una buena oportunidad para que intenten usar sinónimos si la profesora les dice que esa palabra es tabú. La llevarán escrita en su mascarilla y si la dicen durante la clase y lo notamos, ¡será castigado con bailar la Macarena! La profesora también puede ser vetada por sus alumnos, ya que solemos tener muchas palabras comodín y será de justicia para los estudiantes. 

La separación en clase: los discentes están alejados unos de otros y esto supone un obstáculo a la hora de trabajar en parejas o grupos. Por ello, es importante la colocación de las mesas. Quizá la mejor fórmula es trabajar en círculo, para que podamos vernos las caras, o en forma de u, con una separación adecuada entre alumnos. ¿Y qué tal si aprovechamos los espacios exteriores? Cambia de ambiente y llévalos a la terraza o a cualquier otra estancia abierta en la que puedan contar con un poco de aire fresco y ver otro paisaje. Sácalos a la calle, a un a plaza, a ver escaparates… Cámbiales el chip y haz de cada jornada una experiencia nueva.  

Por otro lado, estar separados también nos permite realizar actividades como la del teléfono roto, que podemos cambiar por el teléfono gritón, separándonos mucho e intentando hacer llegar el mensaje a toda voz (genial para trabajar la pronunciación de la “r” y desahogarnos). ¿Y quién dice que no podemos hacer rolplay? Simulamos una parada de metro, una tienda o cualquier otro espacio público y los diálogos que tendríamos con los nuevos  comportamientos. Hagamos de la distancia social parte del juego. 

No podemos compartir objetos: para muchos profesores es una tragedia no poder usar su material tangible: dados, tarjetas, tableros… ¡No pasa nada! Los dados pueden verse virtualmente en el móvil, tableta o pizarra digital. Las tarjetas pueden hacerlas ellos mismos. ¿Qué tal si los animamos a hacer tarjetones de SÍ o NO? ¿O pequeñas flashcards que puedan servir para diferentes actividades y tengan siempre a mano? Más ejemplos para sustituir nuestros clásicos ahora intocables: 

  • El hilo invisible: no podemos trabajar con una madeja real, pero es posible imaginar un hilo rojo (el hilo del destino) y animar a los estudiantes a lanzarlo por la clase para responder a varias preguntas. Luego deberán recoger esta madeja y recordar el orden por donde viajó el hilo, rememorando también todo lo que hemos ido hablando. 
  • Historias sin papel: la clásica actividad en la que construyen una narración pasándose un papel en blanco, pero ahora cada alumno debe añadir una frase a nuestra historia de forma oral y el profesor la escribe en la pizarra; o compartimos un documento en Google Drive y vamos escribiendo por turnos. 
  • El tablero gigante: Los alumnos son las fichas y el profesor coloca en el suelo papeles escritos con diferentes misiones. El estudiante tira el dado virtual, pisa un papel y debe hacer lo que le manda (por ejemplo, tócate la nariz, maravilloso para practicar el imperativo). Cualquier tablero puede ser emulado con esta fórmula. Incluso, podemos hacerlo en un parque pintando con tiza, lo cual nos traerá también muy buenos recuerdos. 
  • Dominó por las paredes: nos encantan los dominós donde deben unir infinitivo con la forma en pasado o cualquier otro tiempo, ¡pero ahora no pueden ni tocarlo! Coloca estas fichas de dominó por las paredes y anima a los estudiantes a encontrar su pareja. No podrán hacerlo físicamente, pero podrán ir anotándolo en su cuaderno. 
  • Memoria de pez: usa una app con la que animes a los alumnos a levantar las fichas de un memory virtual (pueden hacerlo en sus teléfonos móviles por parejas). Otra manera es proyectar imágenes grandes y preguntarles: ¿Dónde estaba la silla? ¿Cuántas personas había? Envíales esas imágenes a su teléfono para que practiquen en parejas. 

Ni libros ni fotocopias: es una buena oportunidad para salvar el planeta. Cada alumno podrá tener su libro, y de no ser posible, lo podrá ver en su pantalla de móvil o tableta. Y al no usar fotocopias, se reducirá drásticamente el uso de papel. Seamos eco-friendly.

Higiene: anima a tus estudiantes a saber comunicarse en materia de higiene. Los más avanzados incluso pueden crear nuevas fórmulas para matar “al bicho”. Haz que este tema entre en clase de manera amigable y útil. Hagamos póster para la escuela de cómo lavarse las manos. Difundamos las buenas costumbres en todo el centro.

Distancia entre profesores y estudiantes: no puedes acercarte a corregirles, así que anímales a escribir algunas frases en grande para compartirlas con los compañeros. Se pueden incluso co-corregir entre ellos. Cómprate un puntero láser o una mano gigante de goma para señalar a los estudiantes que quieres que participen, será divertido ver cómo se apartan de la luz del puntero porque no quieren ser tu próximo objetivo. Incluso puedes darles a ellos ese poder (previa desinfección del aparato), a modo de recompensa. 

Espero que estas ideas puedan ayudarte en clase. Son tiempos difíciles, pero si algo nos distingue a los seres humanos es nuestra capacidad para adaptarnos a todo ¿verdad?

Vanesa CasadoEste artículo ha sido escrito por Vanesa Casado, profesora de CLIC International House Cádiz. Derechos de autor de la imagen de este post: Unsplash.


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2 comentarios en “Como dar clases presenciales de español en la era Covid-19”

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