Cómo llevar la historia al aula de ELE

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Si enseñar historia en un contexto monolingüe en el que se comparten lengua y referentes culturales ya es una ardua tarea, como explica Joaquín Prats Cuevas, catedrático de didáctica de historia de la Universidad de Barcelona, imagínate incorporarla en un contexto de plurilingüismo y multiculturalidad como el que se da en una clase de español.

Según el Marco Común Europeo (MCER) el conocimiento factual recoge los contenidos centrados en la descripción de las características geográficas, políticas y económicas de los países hispanos, así como de su patrimonio histórico y cultural y, de esta manera, queda reflejado en los personajes y acontecimientos más representativos y en sus creaciones y productos culturales.

Conocer la historia ayudará a los alumnos a entender mejor el contexto político, la literatura, el cine y el arte. Este conocimiento habrá de permitirles, en última instancia, comprender cómo se configura la identidad histórica y cultural de la comunidad a la que accede a través del aprendizaje de la lengua. Sin embargo, no se pretende una exhaustividad diacrónica, sino acotar los contenidos a aquellos que formen parte de nuestra identidad y acervo cultural.

El Marco también reconoce la complejidad para seleccionar dichos contenidos e incluirlos en una secuencia de planificación. La intención de este artículo es presentar una propuesta en la que los estudiantes pueden implicarse trabajando contenidos de carácter histórico que, en un principio, pueden parecer densos o tediosos.

 

Cómo surgió la idea de llevar la historia a la clase de español

El nivel del grupo era un B2 , formado por tres estudiantes de China, una alemana, un brasileño y una italiana. Estaban leyendo un texto en el que aparecían algunas referencias históricas como la Guerra de la Independencia contra Napoleón. Los estudiantes buscaron información sobre este acontecimiento y lo pusieron en común. Estaban muy sorprendidos por la información que iban encontrando y, para sorpresa mía, pasaron a un entusiasmo desmedido por encontrar más información sobre algunos personajes históricos protagonistas de ese momento de la historia.

Cuando se dieron por satisfechos, uno de ellos me preguntó si podíamos hacer una clase dedicada a la historia de España, pues la única información que tenían eran algunos datos sobre Franco y Colón. El resto de los estudiantes se sumaron a esta iniciativa. Entonces pensé en un taller sobre gamificación de Vicenta González, llamado Liberar a campanilla. Solo que en este contexto decidí “liberar a doña Urraca”.

En este contexto, los participantes tenían como objetivo liberar a este personaje y para ello necesitaban recopilar pistas. La primera pareja que resolviera cada prueba de forma correcta, tendría una pista. Al final, con las pistas que hubieran obtenido, tendrían que reconstruir la leyenda de “Doña Urraca”. La pareja que más se aproximara a la historia, conseguiría ganar y, por lo tanto, liberar al personaje.

 

Cómo son las pruebas de historia en la clase de español

Prueba 1

Relacionar foto con nombre: proyectadas en la pizarra tienen las fotos numeradas de diez personajes históricos. En parejas, los alumnos tienen que relacionar la foto del personaje con su nombre. Cuando terminan, lo comprobamos juntos. La primera pareja que resuelve el listado correctamente, se lleva la primera pista.

Prueba 2

Ordenar cronológicamente. Los participantes reciben información sobre diez acontecimientos históricos relevantes en la historia de España. En parejas, tienen que ordenarlos de más antiguo a más moderno. Tienen quince minutos para hacerlo y pueden consultar en internet. En esta prueba no se premia tanto la rapidez, sino que busquen la información. Se corrige dando las fechas adecuadas. Gana la prueba la pareja que consiga ordenarlos correctamente en los quince minutos; si ninguna pareja consiguiera un pleno, se llevaría la pista la pareja que más aciertos tenga.

Prueba 3

Relacionar los personajes de la prueba 1 con los acontecimientos anteriores, los de la prueba 2. Es normal que al principio sientan que no pueden hacerlo porque no los conocen, pero cuando empiezan la actividad ven que pueden deducir mucho a través de la ropa, los peinados, los objetos que aparecen en la foto y, en general, el contexto.

Prueba 4

Dictado a la carrera. Se cuelgan fuera de la clase dos textos con información ampliada de cuatro de los personajes anteriores. Cada miembro de la pareja (por turnos) corre y memoriza parte del texto que después dictará a su compañero. Cuando acaban con el primer texto, se intercambian los roles y así el que copiaba, dicta y el que dictaba, copia el segundo texto. Gana la pareja que termina antes de copiar los dos textos y descubre qué personaje es.

Prueba 5

Verdadero/falso. Cada pareja elige dos personajes y busca más información sobre ellos en internet. A partir de esa información crean tres ítems informativos, de los cuales uno tiene que ser falso. Gana la pareja que descubre la información falsa.

Prueba 6

Tabú. Cada pareja elige dos personajes o acontecimientos históricos de todos los que se han trabajado en las pruebas anteriores y prepara dos tarjetas (para cada miembro de la pareja) con tres palabras prohibidas. Hacemos dos grupos de tres, en los que hay un miembro de cada pareja (ABC). El estudiante A entrega su tarjeta a B para que C adivine el personaje o acontecimiento, mientras A vigila que B no diga las palabras prohibidas. Si C lo adivina gana un punto. Al final, la pareja que haya conseguido más puntos, ganará la última pista.

Los estudiantes disfrutaron tanto con la experiencia que, una vez más, de ellos surgieron las siguientes propuestas  “históricas” que, posteriormente, trabajamos en clase.

Y vosotros, ¿cómo trabajáis la historia en clase? ¿Diseñáis unidades didácticas sobre momentos/ hechos/personajes históricos o los vais trabajando según van apareciendo en textos, actividades? ¿Cómo motiváis a los estudiantes para que se interesen o quieran saber más sobre historia?

 


Mila SánchezEste artículo ha sido escrito por Mila Sánchez, profesora y formadora de profesores de International House Barcelona. Derechos de autor de la imagen de este post: Pexels.


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Ideas para integrar el español de la calle en el aula de ELE

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Seguro que como profesionales de la enseñanza, a menudo os habéis preguntado cómo podemos trabajar con la lengua coloquial de una manera más eficaz. En muchas ocasiones el estudiante se da cuenta de que las expresiones, el ritmo y la forma de expresarse del profesor o de los libros difieren del español de la calle. Los estudiantes en inmersión son los que más demandan que se tenga en cuenta también esta parte importante de la comunicación y la lengua. Y es que tienen que enfrentarse a situaciones reales para pedir un café, comprar algo específico o, incluso, solicitar la reparación de un sanitario o la copia de unas llaves (casos verídicos).

A veces, los vulgarismos, las expresiones típicas de cada lugar o el propio acento convierten en misión imposible la comunicación eficaz y provocan la frustración del estudiante. Es aquí donde el profesor tiene que tomar las riendas y preparar material auténtico, actual y atractivo que pueda trabajar dentro del aula. Pero, ¿cómo y dónde localizo ese material?

Vídeos en redes sociales. Podemos ver y analizar los vídeos en plataformas tan populares como Youtube o Instagram. Extraer vocabulario y expresiones durante el visionado. Reutilizarlas en otros contextos y hacer nuestro propio material que colgaremos en la red. El profesor también puede recomendar youtubers populares o influencers de Instagram que estén teniendo un gran impacto en la sociedad. Recordemos que las modas traen neologismos y extranjerismos. Además, si los alumnos se enganchan a alguno de estos canales, conseguiremos que escuchen español auténtico y que pongan su mayor interés en ello. Y, por último, podemos abrir un canal para compartir nuestros avances, para publicar nuestros vídeos, en definitiva, para practicar y tener un interesante feedback de nuestros seguidores.

Textos de periódicos o revistas. Tenemos a nuestra disposición una gran variedad de producciones escritas para usar en clase. También hay una gran profusión de temas: política, fútbol, moda, tecnología, etc. Yo os animo a utilizar este material que a priori puede parecer demasiado específico o complejo. No hace mucho, tras la destitución del presidente español y la proclamación del nuevo gobierno, compré varios periódicos y los llevé al aula con adolescentes nivel A2-B1. Comparamos titulares, fotografías, analizamos las secciones y finalmente escribimos nuestras propias exclusivas, e incluso fundamos nuevos partidos políticos con sus respectivas promesas electorales. Sacamos un gran jugo a un material que, en principio, no parecía atractivo para este público.

La publicidad. Uno de los grandes objetivos de los anunciantes es agarrarse al cerebro de los espectadores y no soltarlo hasta que compren. ¿Por qué no usar ese potencial en nuestra clase? Seleccionamos un anuncio (radio, televisión, prensa o internet), lo diseccionamos, escuchamos su eslogan repetidamente, extraemos la gramática y el vocabulario. También lo llevamos a la práctica, damos al estudiante colores, papel y todo el material que se necesite y animamos a los alumnos a crear un nuevo producto, a describirlo y a venderlo al resto de compañeros. ¿Cuál ha tenido más éxito? ¿Lo han pasado bien? ¿Recuerdan la actividad al día siguiente? ¿Han aprendido palabras como chollo, ganga, oferta, tres por dos, etc.? ¿Han criticado los productos? ¿Han sabido mejorar sus anuncios para llegar al consumidor? ¡Objetivo conseguido!

Compartimos experiencias. Cada día, cuando comienza la clase pregunto a los alumnos qué tal les fue la jornada anterior. Mi intención no es cotillear (aunque ellos creen que sí, es lo que les digo el primer día, que soy muy curiosa), sino la de sacar expresiones que de otro modo serían difíciles de conseguir. Al intentar expresar acciones cotidianas, el profesor puede ir anotando, corrigiendo y, lo mejor, ofreciendo expresiones alternativas que suenan mucho más naturales. Si por ejemplo te dice que tuvo un problema: Pobre, ¿pasaste un mal rato? Si te dice que no durmió nada por el ruido: ¡No has pegado ojo! Si vio a un chico muy guapo: Ohhh, ligaste con un chico mono.

Intercambios. Contacta con personas hispanohablantes que estén dispuestas a hacer un intercambio de idiomas. Todo puede realizarse en línea. Además, no tendrá ningún coste para ninguno de los dos participantes. Puedes animar a tus alumnos a comentar en clase qué tal les va con su amigo latino, qué expresiones nuevas ha aprendido. Podrá preguntarte dudas que le hayan surgido durante las conversaciones, por ejemplo.

Libros y cómics. No podemos olvidar esta inagotable fuente de inspiración. Elijamos una novela ligera para los alumnos con un nivel intermedio, un cómic para nuestros principiantes o un best-seller para los más avanzados. No es necesario leer de arriba a abajo, simplemente seleccionamos algunas partes donde puedan localizar algunos vulgarismos, refranes, frases hechas o modismos. Las analizaremos y las colocaremos en otros contextos. Podemos continuar la historia, cambiar el final, pensar un nuevo título. Imaginamos el aspecto de los personajes y los dibujamos. Escribimos un nuevo cómic con las onomatopeyas que hemos aprendido. Dibujamos una nueva historieta solo con refranes, entre otras posibilidades.

Películas, series y sketches. Recomienda una película para que la vean en casa y pídeles que anoten al menos cinco expresiones que no entiendan, después las analizaremos en clase. También puedes trabajar cortos o series. Por ejemplo, vemos cinco o diez minutos de La casa de papel o Las chicas del cable, series tan de moda y que posiblemente ya hayan visto anunciadas en plataformas como Netflix, ¿Qué expresiones son nuevas? ¿Qué significa esta frase? ¿Por qué la usa aquí? ¿Cómo lo traducirías a tu idioma? Podemos verla con subtítulos en español para que les sea más fácil. También puedes ver algún sketch humorístico con los alumnos avanzados, como por ejemplo El Club de la Comedia. Contextualiza el tema del que se va a hablar,  propón una lluvia de ideas, pre-enseña algo de vocabulario. Y tras la visualización ¿Qué que es lo que más os ha gustado? ¿Había algún chiste? ¿Qué significaba? ¿Conoces más chistes? ¿Podrías crear un texto o chiste similar? ¿Qué tipo de chistes se cuentan en tu idioma?

Clase de tacos (y no mejicanos precisamente). Prepara una clase para enseñar a tus alumnos palabras malsonantes, expresiones de odio, rencor, furia, alegría, euforia o insultos. También necesitarán poder expresar sus necesidades más básicas y saber que, aunque suenen mal en su país, en España seguramente pertenecen a un registro coloquial (por ejemplo, en portugués brasileño la palabra culo es todo un tabú, pero en España está totalmente aceptada). Expón también los posibles eufemismos que los acompañan y sus contextos. Anímalos a detectar esos vocablos en su día a día, en películas, series, en conversaciones espontáneas. Será una clase de lo más divertida y provechosa y os ayudará a desestresaros. Además, funciona desde nivel básico (culo, mierda, leche, caray…) hasta niveles altos (que te den morcilla, jódete, así te murieras).

¡Cuidado! Esa palabra se puede malinterpretar. Aprovecha la ocasión para explicar los posibles malentendidos que pueda tener una expresión. Cuántas veces nos dicen los alumnos estoy caliente en vez de tengo calor o han pedido una ensaladilla pensando que era una ensalada pequeña y han recibido un plato repleto de mayonesa. Muchos alumnos tienen problemas para pronunciar pájaro (y suena como pajero) o usan el verbo correr de manera reflexiva de manera inocente. Los estudiantes agradecen encarecidamente que aclaremos esos posibles malentendidos desde el primer día para no pasar vergüenza ni acabar embarazados 😉

¿Y tú, cómo llevas el español de la calle a tu clase?

 


Vanesa CasadoEste artículo ha sido escrito por Vanesa Casado, profesora de CLIC International House Cádiz. Derechos de autor de la imagen de este post: Pexels.


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