Nos vamos de paseo: trabajar el español fuera del aula

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¿Dónde se aprende español? ¿En el aula? ¿En la calle? La respuesta es que no dejamos de absorber conocimientos ni fuera ni dentro, pero muchas veces desperdiciamos los recursos de la vida real para poder poner al alumno en contexto, para experimentar situaciones espontáneas y para, en definitiva, grabar en su mente los conocimientos de un modo mucho más natural, realista y eficaz.

Es por eso que hoy os animo a sacar a los estudiantes del aula, incluso si no están en inmersión, para tener un contacto más directo con la lengua. Cabe decir que casi todas las actividades propuestas pueden hacerse en el país de origen con pequeñas adaptaciones. Así pues, dejemos el libro en casa y vámonos de paseo.

Propuestas para salir a la calle y aprender español

  • Fotografiamos la calle. Casi todos los estudiantes tienen móvil o cámara de fotos. Pídele que fotografíe algo con lo que estáis trabajando en el aula. Nivel Básico: nombres de tiendas. ¿Qué puedes comprar allí? ¿Precios? Nivel medio: haz instantáneas de tu rutina. ¿Qué haces? ¿Cuáles son tus lugares favoritos? ¿Con quién pasas el día? Nivel avanzado: busca expresiones callejeras de arte o vandalismo. ¿Qué te sugieren? ¿Te gustan? ¿Qué harías para cambiar la ciudad?
  • Vamos al mercado central. Si en tu ciudad hay un mercado municipal no dudes en visitarlo. Realiza un cuestionario con varios niveles de dificultad y da tiempo a tus alumnos para que de manera autónoma respondan a varias preguntas. Puede ir desde ¿Qué precio tienen los tomates hoy? hasta ¿Qué es una matanza? Interactuarán visualmente con el entorno y también hablarán con los tenderos y los clientes si se encuentran en inmersión. De no ser así, también puedes explotar este recurso perfectamente, haciéndoles elaborar un reportaje o un estudio o recogiendo los datos para hacer una receta típica de España o Latinoamérica, entre muchas otras opciones.
  • Regateamos en el mercadillo. ¡Cuidado! Explícales a tus alumnos la diferencia entre un mercado y un mercadillo. Normalmente será un día a la semana y en un lugar específico. Realiza un cuestionario que los alumnos tendrán que responder. ¿Qué significa ganga? ¿Qué puedes comprar en el mercadillo? ¿Has podido regatear? Busca conjuntos para una cena romántica, para estar tirado en el sofá, etc. Finalmente haremos una puesta en común e incluso podrán tener tiempo libre para comprar o curiosear un poco más.
  • Disfrutamos el museo. Un museo no es solo un lugar para observar, también para aprender y reflexionar. Os propongo varias actividades dentro de él. Hazles buscar varias piezas o imágenes a través de una descripción previa (localiza un perro negro, una joya de oro, una estatua sin brazos). Tendrán que explicar en qué sala está, hacer una fotografía y una descripción. También pueden analizar la obra que más les haya impactado. Incluso les puedes pedir que se hagan una fotografía con la misma pose que una estatua. Además, describirán cómo era, o cómo parecía sentirse, de qué época databa, etc. Las posibilidades son infinitas.
  • Vamos de tiendas. Ve al centro de la ciudad en horario comercial. Tus alumnos tienen varias misiones. Buscar una zapatería y preguntar cuál es el par más caro. Después visitarán una pastelería y apuntarán el nombre de tres nuevos dulces. Irán a una tienda de ropa y anotarán el precio de varios modelitos, así como su descripción: uno para ir de fiesta, otro para ir a la playa, etc. Finalmente, volverán y contarán al grupo cómo han ido la actividad y si han encontrado nuevos establecimientos chulos 😊.
  • Hacemos un cuestionario. Por ejemplo, si los alumnos trabajan el pretérito perfecto pueden elaborar un cuestionario de hábitos saludables. ¿Alguna vez has ido a un gimnasio? ¿Con qué frecuencia? ¿Has probado platos vegetarianos? ¿Has fumado?, etc. Tras hacer las preguntas en el aula y elaborar el documento, saldrán a cazar vecinos que les ayudarán a contestar y con quienes practicarán oralmente. Al finalizar, volveremos a clase donde analizaremos nuestras entrevistas y sacaremos un listado de conclusiones.

Y un par de ideas más…

  • Fiestas. Aprovecha cualquier evento o fiesta del país o la ciudad para que los alumnos salgan y hablen con la gente. Deben preguntar orígenes, comidas típicas, canciones, tradiciones, etc. Incluso visitar lugares donde esta fiesta esté más activa (por ejemplo, en Carnaval en Cádiz, visitan el teatro Falla, en Navidad algún Belén) Si los alumnos están en su país de origen, pueden salir a la calle y preguntar a la gente si conocen las tradiciones latinas, hacer un pequeño estudio y presentar sus resultados. ¿Los alemanes saben lo que son los Reyes Magos? ¿Y los franceses saben de dónde viene la tradición de comer uvas en Nochevieja? ¿Compartimos alguna tradición? ¿Cuál es su origen?
  • El pasaporte. Elabora un pasaporte con forma de díptico o tríptico. En él pondrás varias misiones que tendrán que completar. Con cada misión recibirán un sello del profesor. Tú estarás esperándolos en un punto de encuentro. Por ejemplo, deben visitar tres puntos importantes de la ciudad y tendrán que preguntar cómo llegar y volver con el profesor. O una ruta de compras, tendrán que adquirir o fotografiar tres productos (una fruta, un libro y una flor). Después nos contarán dónde la compraron, nos dirán el precio o si había otros productos iguales,  por ejemplo. Los alumnos más avanzados asumirán retos más complejos, como descubrir algún acertijo cuyas pistas están por la ciudad o descifrar enigmas para los que necesitan la colaboración ciudadana.

En definitiva, te animo a salir a la calle. El cambio de ritmo, el contacto con la gente y las nuevas experiencias ayudarán a mejorar la actitud de tus alumnos y le permitirá ver el aprendizaje del idioma desde otra perspectiva. Eso sí, haz un material de trabajo vistoso y sencillo. Los alumnos agradecen tener propuestas de calidad, estén fuera o dentro de clase y tampoco es necesario tener grandes conocimientos de informática para diseñarlos. Hay páginas web (Canva), aplicaciones (Desygner) e incluso el mismo Microsoft Office, que ofrecen plantillas prediseñadas muy fáciles de modificar.

 


Vanesa CasadoEste artículo ha sido escrito por Vanesa Casado, profesora de CLIC International House Cádiz. Derechos de autor de la imagen de este post: CLIC International House Cádiz.


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Cómo optimizar el tiempo en el aula de español

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En un feedback posterior a una clase práctica en un curso de formación de profesores de International House surgió un interesante debate sobre el tiempo que se dedicaba a la práctica en el aula. Todo surgió porque los profesores que impartieron la clase no estaban contentos con el resultado de la sesión. La mayor parte del tiempo se había dedicado a la comprensión de un texto, a una explicación gramatical y a unos ejercicios de corte mecánico, dejando muy poco margen para la práctica significativa de los contenidos.

Esta situación dio lugar a una reflexión significativa: ¿realmente estamos aprovechando el tiempo en el aula?

Los profesores somos conscientes de que la clase de ELE debe ser eminentemente práctica, y debe potenciar la interacción y el intercambio comunicativo, tanto en las dinámicas grupales como individuales. No obstante, muchas veces tenemos la sensación de que no llegamos a las actividades de práctica comunicativa, donde los alumnos se enfrentan a retos que les invitan a hacer un uso real y creativo del lenguaje. Tal y como define el diccionario de términos clave del CVC:

Una actividad comunicativa es una actividad de aprendizaje concebida para que los alumnos aprendan a comunicarse usando la lengua, teniendo en cuenta sus verdaderas necesidades e intereses. Una actividad comunicativa tiene un claro objetivo pragmático: usar la lengua para conseguir algo […]; por tanto, está más orientada hacia el significado que hacia la forma, más hacia la fluidez que hacia la corrección. Se entiende que la práctica oral y escrita auténticamente comunicativa es la vía óptima para el desarrollo del uso de la lengua.

Ante esta situación, proponemos alternativas que optimicen el aprendizaje en el aula.

Una de ellas es la clase invertida o flipped classroom. No es algo novedoso hoy en día, hace ya más de diez años que se planteó formalmente como una propuesta pedagógica, incluso podemos decir que la esencia que subyace a la clase invertida se basa en previos enfoques y teorías: la enseñanza constructivista, el enfoque por tareas, el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje significativo, etc.

La clase invertida consiste en realizar ciertos procesos de adquisición de aprendizaje fuera del aula y transferir lo aprendido utilizando el tiempo de clase para potenciarlo y practicar. El objetivo, optimizar el tiempo invertido en el aula, como nos cuestionamos en aquel feedback.

¿Qué tipo de actividades podemos proponer hacer fuera del aula?

Actividades de comprensión

¡Cuántas veces hemos visto con inquietud cómo unos alumnos se aburrían esperando a que otros terminasen de leer! Unos resoplando de aburrimiento y otros de frustración… Entonces, ¿qué hago?, ¿dejo más tiempo hasta que todos hayan terminado?, ¿corto cuando la mayoría ya lo ha hecho?, ¿qué pasa con los que van más rezagados?

Atender a las diversas necesidades de nuestros estudiantes no es tarea fácil para el profesor. Personas con diferentes niveles de competencias, desarrollo de destrezas, manejo de estrategias, etc…, hacen que el ritmo de comprensión varíe mucho de un individuo a otro.

La comprensión de un texto implica un proceso interno y personal, donde cada uno irá decodificando el significado e interpretándolo en función de sus propias creencias y conocimientos previos.

Realizar estas tareas de comprensión en casa, permite que cada uno pueda hacerlo a su ritmo. Habrá alumnos que tras una escucha ya puedan resolver la tarea de comprensión que les hayamos asignado, sin embargo otros necesitarán escucharlo varias veces. En casa cada uno invertirá el tiempo que necesite, sin la presión del grupo.

Si los alumnos vienen a clase con el trabajo de comprensión textual ya hecho, podemos invertir el tiempo de aula en resolver en grupo clase las dudas particulares que hayan surgido. Asimismo, podemos proponer otras actividades derivadas de producción e interacción que fomenten el pensamiento crítico y el trabajo colaborativo. Actividades que requieren el trabajo en grupo y el asesoramiento de la profesora.

Actividades de reflexión lingüística

Los profesores preparamos material para hacer a los estudiantes inferir y reflexionar sobre los contenidos lingüísticos, pero las diferencias individuales hacen que no todos los alumnos sean capaces de hacerlo de la misma manera y al mismo ritmo. Además, algo con lo que nos encontramos en las clases grupales es que una parte de la clase ya tiene conocimientos previos del contenido gramatical mientras que para otros es algo completamente nuevo. En estas ocasiones, los profesores solemos aprovecharnos de los alumnos con más conocimientos, permitiendo que se lo expliquen a los que no lo saben. Pero pese a que esto es una buena idea que da protagonismo al estudiante, para los alumnos que parten de cero, puede que el tiempo invertido en el aula no sea suficiente para asimilar los contenidos, dejándoles así con lagunas que luego repercutirán en las actividades de práctica.

Analizar la gramática en casa permite a cada individuo tomarse el tiempo necesario para procesar la información y ser consciente de lo que entiende y lo que no. Así, en el aula, ponemos el foco de atención en las dificultades, las dudas particulares con las que los estudiantes se hayan encontrado.

Por todo lo dicho, las ventajas de sacar fuera del aula algunos de los procesos de aprendizaje que habitualmente desarrollamos en el ella, son evidentes:

  • Maximizamos el tiempo de práctica comunicativa en el aula.
  • Atendemos a las diferencias individuales.
  • Centramos el aprendizaje en lo que necesita el estudiante.
  • Fomentamos la autonomía.
  • Propiciamos el trabajo colaborativo.

Seguro que podemos pensar en más ventajas, al igual que en algunos inconvenientes. ¿Creéis que esta propuesta metodológica sería viable en vuestros contextos de enseñanza?


Eva CasarejosEste artículo ha sido escrito por Eva Casarejos, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formación de profesores de español. Créditos de la imagen: CLIC International House Sevilla.

 

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