Crear materiales y actividades para el aula de español

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Una clase bien diseñada debe presentar una estructura que muestre una coherencia tanto metodológica como pedagógica. Así, una planificación eficaz es aquella que mantiene un ritmo adecuado, que permite que haya un tránsito fluido entre las distintas actividades y que respeta una progresión de la dificultad.

Para  conseguir esto, es conveniente cuidar algunos aspectos fundamentales a la hora de crear materiales e idear actividades adecuadas:

Los materiales que llevamos al aula definen en gran parte los resultados que vamos a obtener de la planificación y la gestión de nuestras clases. Los profesores necesitamos tener las claves tanto para poder usarlos eficazmente como para adaptarlos con éxito a las necesidades de los estudiantes.

Un material creado por el profesor enriquece la clase: los alumnos se sienten más atendidos por un profesor que se ha preocupado  por sus intereses y necesidades y es un elemento motivador que da satisfacción al profesor, ya que puede sentir una mayor involucración en el aprendizaje de sus alumnos.

Para terminar, merece la pena reflexionar sobre la siguiente afirmación extraída del Diccionario de términos clave del Instituto Cervantes: “No puede hablarse de materiales didácticos buenos ni malos a priori, sino de materiales más o menos adecuados a la propuesta docente que se persigue desarrollar”.  Así es que de nosotros, docentes, depende la elección de usar, adaptar o crear el material más idóneo para nuestras clases. ¿Estás de acuerdo?

 


Sonia EusebioEste artículo ha sido escrito por Sonia Eusebio Hermira, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: Pixabay.

 

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El manual en mis clases de español ¿una ayuda o un obstáculo? (y II)

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Siguiendo con el análisis sobre los usos del manual en las clases de español, en este artículo nos vamos a centrar en el rol del docente. Entre los múltiples papeles del profesor consideramos que los cuatro que expondremos a continuación son esenciales para el desarrollo de la habilidad para adaptar materiales en la clase.

El profesor es planificador de clases y actividades

Su valor [el de los libros de texto] es, pues, relativo ya que constituyen tan solo una herramienta a la que el profesor o profesora no puede ceder la responsabilidad de la planificación […] sin riesgo de reducir su competencia a la de un mero ejecutor técnico de instrucciones didácticas ajenas (Carlos Lomas y Manuel Vera, “Los libros de texto”, en Revista Textos, tercer número, pág. 36).

Es difícil hallar el equilibrio entre lo que aporta el libro y lo que modifica el profesor, pero tal como se ha mencionado anteriormente, el manual debe ser únicamente el marco que sirva de guía para llevar a cabo la planificación. El profesor tiene que saber “moldearlo” a su conveniencia, pensando siempre en sus alumnos.

El profesor es coordinador y organizador de la clase, del ambiente del aula y del comportamiento de los alumnos

Igual que un director, el profesor organiza y dirige los objetivos, los contenidos, los materiales, la disposición de la infraestructura del aula y a los participantes del curso, a fin de formar un conjunto procesual, dinámico y coherente. La cooperación entre todos es la base para lograr el objetivo terminal: el dominio del español. El instrumento primordial que está a disposición del profesor es la lengua. A través del habla, el profesor organiza e implementa actividades, forma grupos de aprendizaje, los coordina, aporta informaciones, da explicaciones, etc (Giovanni, A.; Martín Peris, E.; Rodríguez, M.; y Simón, T. 1996, Profesor en acción 1. Madrid, Edelsa, pág 60).

Una de las tareas del profesor es  lograr que las actividades propuestas en el manual, y seleccionadas por él, sean entendidas por el alumno y que, por tanto,  puedan llevarse a cabo,  para eso es esencial el lenguaje que utiliza en las instrucciones.  Parafraseando a Williams y Burden (Williams, M. y Burden, R. 1999,  Psicología para profesores de idiomas. Enfoque del constructivismo social. CUP, Madrid)  las instrucciones que se dan en el aula proporcionan al alumno un input valioso y auténtico. Encontrar las formas de transmitir claras intenciones y comprobar que se entienden no es tarea fácil, por eso hacer un ejemplo  que le muestre al alumno qué camino ha de seguir para llegar al resultado propuesto resulta imprescindible. Las indicaciones escritas que ofrece el libro no pueden sustituir a las instrucciones ofrecidas por el profesor.

El profesor es motivador del interés y la confianza de los alumnos

Si se quiere que el aprendizaje sea provechoso, resulta de vital importancia que los profesores creen en el aula un ambiente en el que se fomente la confianza, […] en el que se valoren todas las contribuciones y en el que las actividades produzcan sentimientos de éxito y no de fracaso (Williams y Burden, 1999) .

El profesor confía en que sus estudiantes son capaces de realizar las tareas propuestas y es importante que transmita el mensaje para fomentar la autoconfianza de “sois capaces”.  Según el Plan Curricular del Instituto Cervantes  los procedimientos de aprendizaje van condicionados por la tarea y dentro de los factores afectivos hay que tener en cuenta que no todos los alumnos se sentirán bien haciendo lo que propone el manual. El profesor tomará decisiones (asignación de papeles dentro del grupo, variación de las dinámicas…) que ayuden a sus alumnos a regular sus emociones y así mejorar el rendimiento y la eficacia.

El profesor es transmisor de conocimientos

El Diccionario de Términos clave de ELE refleja que uno de los aspectos que debemos tener en cuenta en el libro del alumno es el fomento de la cognición:

El libro no solo se presenta como un proyecto de acción sino que también incluye datos sobre la observación de, y la reflexión sobre, la acción;  indica los procedimientos empleados para observar el desarrollo y eficacia de la propuesta y de cada uno de sus momentos, que impliquen a alumnos y profesor; propone actividades de reflexión de los alumnos sobre los conocimientos adquiridos, el recorrido realizado, los procesos seguidos.

Junto con el manual el profesor es la principal fuente de input en el aula, sobre todo en contexto de no inmersión. Si el libro utilizado ha de fomentar la metacognición, el profesor ha de erigirse en su papel de facilitador y guiar al alumnado en ese procesamiento de la información. Fomentar la autonomía del estudiante es otro de los papeles fundamentales del profesor. Todo esto solo es posible con manuales que tengan como fundamento metodológico la flexibilidad de las unidades y de las actividades.

Algunas conclusiones

  • Es cierto que el manual ideal no existe, pero el que más se acerca a ese calificativo es aquel que permite al profesor desempeñar todos sus papeles.
  • La responsabilidad de planificar y organizar la clase es del profesor y el libro debe permitir y facilitar esta labor.
  • Un buen manual debe servir tanto a los profesores noveles, a los que da apoyo y les ayuda a seguir una secuencia lógica, como a los profesores expertos, que sacan un mayor partido de su uso. Estos últimos normalmente ya han desarrollado la habilidad de adaptación y pueden salirse más fácilmente del guión sin riesgo a perderse.
  • El uso de manual no debe ser interpretado como muestra de incompetencia del profesor o falta de formación. El libro debe ser el recurso principal que adaptamos, modificamos y complementamos.

¿Y tú? ¿Qué papel le das al libro de texto en tu clase?


Sonia EusebioEste artículo ha sido escrito por Anabel de Dios, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formación de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: CLIC International House Sevilla.


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¿Qué papel juega el estudiante en tu planificación?

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Con frecuencia el profesor asume toda la responsabilidad históricamente heredada de la gestión de la clase. Planifica, imparte la clase y, si le queda tiempo, evalúa los resultados obtenidos. El nuevo marco de competencias docentes clave del profesorado de lenguas segundas y extranjeras nos propone ocho competencias clave que a su vez engloban cuatro competencias específicas cada una, resultando un total de treinta y dos competencias.

Pese a que la gestión del aula aparece como una competencia específica de la competencia clave, la de  organizar situaciones de aprendizaje, podemos intuir que realmente se encuentra diseminada a lo largo del resto de las competencias.

Cada vez se refuerza más la figura del profesor y su papel en el éxito o fracaso de una clase. Pero, ¿qué pasa con los alumnos? ¿Qué grado de responsabilidad les otorgamos en todo este entramado tan complejo?

Os propongo un símil. Imaginemos al profesor de ELE como un perfecto huésped que desea agasajar a sus invitados. Pero no está seguro de cuántos podrán venir definitivamente a la cena, ni si son vegetarianos, veganos, padecen de alguna alergia alimentaria o comen de todo. Tampoco tiene claro si vendrán con mucha hambre o si estarán algo hartos por haber tomado unas tapas antes de llegar a casa. Espera poder atenderlos a todos pero teme que quizás no tenga esa capacidad si surgen imprevistos.

Para dar cabida a todas estas opciones, el hueped se lleva una semana planificando la cena: hace una lista de todo lo necesario, va de compras, cocina lo que puede con anterioridad y deja para el último momento lo que debe estar caliente, dispone el espacio de manera que quepan todos, pone música de fondo, recibe a los comensales, les va poniendo algo de beber mientras llegan los demás, sigue recibiendo a los rezagados, empieza a poner la cena, se levanta continuamente cuando necesitan algo, va sacando poco a poco la comida, pone el postre, empieza a despedir a los primeros en marcharse, sirve una copa a los que se quedan, finalmente se queda solo y recoge todo. Mientras tanto reflexiona sobre cómo ha ido la cena y cómo podría mejorarla para la próxima ocasión, si le quedan ganas y fuerzas.

¿Qué habría pasado si hubiera repartido las responsabilidades entre todos los asistentes a la cena? Habrían disfrutado de platos muy variados, nadie se quejaría de no haber probado bocado, todos ayudarían a poner, servir y recoger la mesa.

Piensa ahora en todo lo que hace un profesor antes, durante y después de una clase: planifica, prepara los materiales, consulta las posibles dudas, cuida con anterioridad de que todo funcione, saluda, presenta el tema y los objetivos, da las instrucciones para hacer las actividades, corrige, escribe en la pizarra, hace uso de los diferentes recursos, agrupa a los alumnos, controla la buena marcha de las actividades, explica, aclara, comprueba, ofrece modelos, practica, diseña pruebas de examen, evalúa, resume.

¿Qué pasaría si los alumnos se implicaran en estas tareas que tradicionalmente realizan los profesores?


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Antonio Orta, tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: Pixabay.

¿Usar o no usar un libro en clase de español?

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En nuestro curso sobre planificación, uno de los temas que más cuestiones y debate suscita es el del empleo o no de un libro de texto a la hora de planificar . Parece evidente que su implantación en nuestras clases es una  realidad, impuesta o no, y que el libro está aquí para quedarse, si atendemos a los enormes esfuerzos editoriales que se están haciendo en los últimos años.

Aunque todos sabemos que no existe un manual perfecto y que hay que manipularlos y adaptarlos a nuestro estilo, la experiencia a la hora de implementarlos parece ser un factor determinante. Mientras que los profesores más noveles agradecen la estructura y los recursos que el libro nos brinda, entre los que tienen experiencia están, por un lado,  los que se sienten encorsetados y con poco margen para la libertad creativa y, por otro, aquellos que defienden la comodidad de seguirlos.

Aquí os dejamos un resumen de los pros y los contras del uso de manuales que han surgido en esta última convocatoria.

Ventajas:

  • Son fiables. Material cuidado y diseñado por profesionales y expertos.
  • Son materiales con garantías y adaptados a los documentos de referencia.
  • Son una guía. Sirven de hoja de ruta, tanto para el  profesorado como  para los alumnos.
  • Favorecen el autoaprendizaje. Los estudiantes pueden revisar lo visto y avanzar o profundizar conforme a su ritmo de aprendizaje.
  • Son cómodos. En ellos encuentro todo el material que puedo necesitar para una clase, en un soporte manejable y fácil de transportar.

Desventajas:

  • Pueden ser un marco cerrado que puede crear un modelo poco flexible no adecuado a todos los alumnos.
  • Se desactualizan y pierden vigencia. Deben ser renovados frecuentemente.
  • El exceso de estructura puede generar monotonía y aburrimiento.
  • El análisis de la lengua que se presenta puede ser parcial, erróneo o estar falseado.
  • Están sometidos a criterios comerciales. La estructura y distribución de los contenidos a veces responde a criterios mercantiles.

Y vosotros ¿seguís un libro o vais por libre?

 


Juan de Dios López RaelEste artículo ha sido escrito por Juan de Dios López Rael, formador de profesores de español del centro Clic International House Sevilla y tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español.

Créditos de la imagen: Sebastien Wiertz.