¿Por qué es importante que los estudiantes hablen en clase de español? (y II)

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En la primera parte de este artículo nos centramos en la gestión del profesor para conducir una actividad espontánea de interacción oral en la clase de español. En este artículo reflexionaremos sobre el papel del profesor para maximizar con sus actividades las oportunidades de participación e interacción.

¿Cómo hacer participar a los alumnos en las actividades de interacción oral? Es importante usar dinámicas y agrupamientos que permitan a los estudiantes una mayor confianza y seguridad. Una tarea organizada bajo las premisas del trabajo cooperativo es altamente recomendable para estos casos porque da responsabilidades individuales para la consecución grupal de la tarea.

Trabajo colaborativo

Se trata de que los estudiantes interactúen, intercambien información y puedan ser evaluados de forma individual por su trabajo.

  • Interdependencia positiva. Los alumnos se unen para conseguir una meta común y se necesitará el trabajo de todos para poder realizar la tarea. El éxito de uno es el de todos.
  • Responsabilidad individual y grupal. Se asigna a cada miembro una tarea, su realización individual es necesaria para la consecución de la meta que se ha de conseguir.
  • Interacción “cara a cara”.
  • Conocimiento de prácticas interpersonales y grupales. Los alumnos deberán aprender no solo contenidos, sino también actitudes.
  • Evaluación grupal. Los estudiantes deberán decidir qué conductas deben conservar o modificar para alcanzar sus objetivos.

También es imprescindible ayudar con ideas, pautar la actividad, dejar tiempo para preparar las intervenciones, contemplar las tres fases de explotación de una actividad.

Fases de trabajo de una actividad de interacción oral

  • Fase de preactividad. Actividades para presentar y motivar el tema, activar conocimientos previos, generar vocabulario útil: imágenes, textos, lluvias de ideas o situaciones, entre otras.
  • Fase de actividad. Fijación de la tarea. Tiempo de preparación: génesis de ideas o del tema, delimitación de la situación y los participantes, organización de las ideas (organigramas, mapas mentales, esquemas, diagramas).
  • Fase de postactividad. Actividades derivadas: murales, presentación de contenidos a partir de las necesidades observadas, ampliación de información mediante la lectura, escucha o visionado de textos, audios o vídeos.

No obstante, es importante que considermos algunos problemas con los que en ocasiones nos podemos encontrar en clase con las actividades de producción oral, de manera que podamos reflexionar sobre las posibles causas y poder anticipar algunas soluciones. Por ejemplo cuando…

  • La actividad se resuelve en dos o tres minutos.
  • Los alumnos hablan poco.
  • Los estudiantes hablan en su lengua o en inglés.
  • Los alumnos parecen no estar interesados.

Anticipación de problemas en la clase de español

Ante estos problemas, nos puede ayudar pensar en las respuestas a las siguientes preguntas:

  • ¿Hemos motivado la actividad aportando ideas, ayudas, ofreciendo imágenes, situaciones, textos?
  • ¿Hemos dejado tiempo para pensar y preparar la actividad?
  • ¿Necesita la actividad más pautas? Por ejemplo: ¿hemos propuesto preguntas más específicas que dirijan la discusión o inicios de frases que deben continuar o completar? ¿Hemos dado modelos textuales y lingüísticos?
  • ¿Tiene el alumno suficiente información sobre el tema?
  • ¿La actividad da suficiente pie a la discusión o al desarrollo de la expresión oral o por el contrario no hay mucho más que decir de lo que ya se ha dicho?
  • ¿Es adecuada la actividad al nivel de los alumnos?
  • ¿La actividad ofrece una tarea hacia la que haya que dirigir la discusión y tomar decisiones?
  • ¿Están los alumnos cansados? ¿Las actividades anteriores han provocado una bajada de energía?

 

¿Quieres añadir tú alguna pregunta más a este listado de anticipación de problemas?


Sonia EusebioEste artículo ha sido escrito por Sonia Eusebio Hermira, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: CLIC International House Cádiz.

 

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¿Por qué es importante que los estudiantes hablen en clase de español? (I)

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Una lengua solo se consigue aprender cuando somos capaces de usarla. Esto lo sabemos bien los profesores, y por esta razón, durante años, nos hemos esforzado por llevar al aula actividades que nos permitan ofrecer a los alumnos situaciones de comunicación oral:

  • Tests y cuestionarios
  • Jig-saws o rompecabezas
  • Personalizaciones
  • Debates
  • Concursos
  • Diálogos, simulaciones, dramatizaciones
  • Anécdotas y experiencias
  • Conversaciones guiadas
  • Conversaciones espontáneas
  • Listas de prioridades

Pero sabemos que la comunicación oral que se lleva a cabo a través de la interacción es un proceso más complejo en el que intervienen otros procesos y tareas que hemos de tener en cuenta . Las actividades de interacción oral deberán permitir a los alumnos utilizar los contenidos aprendidos de manera que reproduzcamos en el aula situaciones que puedan aplicarse a la vida real.

Interacción oral

Si las tareas que han de resolver los alumnos les mueven a intercambiar información, compartir opiniones, llegar a acuerdos y negociaciones o a resolver problemas, estaremos provocando interacciones genuinas y habremos conseguido una fiel reproducción del uso de la lengua en contextos reales.

Interacción oral

Ahora bien, el aula es un contexto social donde el profesor y los alumnos interactúan, por lo que debemos saber aprovecharnos de las características que esta nos proporciona. Los profesores debemos tener la maestría para transformar una actividad espontánea de interacción en una tarea didáctica. Es importante, por lo tanto, saber conducirla y gestionarla.

¿Qué podemos hacer para convertir una interacción genuina en una tarea de aprendizaje?

  • Considerar si necesitamos intervenir para involucrar a todos los estudiantes, mediante una pregunta directa o la organización de la actividad en grupos más pequeños.
  • Ir tomando nota de las necesidades lingüísticas y discursivas que vamos observando para al final hacer una recapitulación, con la ayuda de los alumnos, y hacerles conscientes de ellas. Incluso reproducir a posteriori momentos de la interacción en los que hubiera sido necesario el uso de esas tácticas.
  • Ayudar y guiar a lo largo de la tarea, con cuidado de no cortar la fluidez de la actividad, hacia el uso de las tácticas discursivas que se podrían usar o que se deberían estar utilizando. Para esto es de gran ayuda si tenemos proyecciones preparadas, de fácil acceso, o carteles colgados en la clase con las pautas discursivas o sugerencias para la interacción, de la misma manera que en la clase de A1 disponemos en la mayoría de las aulas de las frases típicas de interacción: ¿Cómo se dice? ¿Qué significa? ¿Puedes hablar más alto? ¿Puedes repetir?
  • Podemos aprovechar el tema que ha suscitado el interés para una vez terminada esa interacción espontánea, desarrollarlo más profundamente utilizando técnicas didácticas, agrupamientos y actividades que contemplen tres fases de explotación de una actividad.

¿Se te ocurre algo más para mejorar la interacción oral en el aula de español?

 


Sonia EusebioEste artículo ha sido escrito por Sonia Eusebio Hermira, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: CLIC International House Sevilla.

 

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El debate está servido

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¿Qué profesor no ha hecho uso del debate en sus clases de español? Sin duda se trata de una de las actividades más empleadas en el aula, lo cual no es sorprendente, ya que es una dinámica habitual en la vida real y por ello de sobra conocida por nuestros alumnos. De hecho El MCER en el capítulo 4 (El uso de la lengua y el usuario o alumno) cita el debate como uno de los ejemplos de tipología de actividades de interacción.

Qué gran satisfacción produce al profesor cuando al llevar al aula un debate es testigo de un acalorado y fructífero intercambio de opiniones, en el que todos los alumnos se involucran con entusiasmo y participan activamente, haciendo que las manillas del reloj corran más rápido que nunca.

Cuando esto ocurre, resultan obvias las ventajas que ofrece este tipo de dinámica:

  • Propicia el intercambio comunicativo entre los estudiantes.
  • Fomenta el desarrollo de interacciones positivas.
  • Maximiza el tiempo de habla de los estudiantes en el aula.
  • Estimula la participación activa.
  • Promueve la autonomía.
  • Pone el énfasis en el significado.
  • Promueve el desarrollo de estrategias de comunicación.

Sin embargo, no siempre se desarrollan los debates como uno planifica o tiene en mente. Algunos profesores sufren escenarios como los siguientes:

A. Por más que les tiro de la lengua, no hay forma de que el debate arranque. Los alumnos leen sus argumentos como si estuvieran leyendo las instrucciones de un medicamento, la contraargumentación brilla por su ausencia. Aunque no quiero, tengo que intervenir.

B. El debate está servido, sí, entre Sandy y Joao, que no paran de lanzar argumentos y contraargumentos, mientras sus compañeros permanecen enmudecidos como meros espectadores de un partido de tenis.

C. El debate va viento en popa, hemos conseguido que los alumnos se enzarcen en una verdadera discusión, lástima que no sea en español.

¿Qué ha pasado?, ¿por qué no ha funcionado?

Es probable que en el caso A sea debido a una falta de motivación e interés por el tema propuesto, ¿han elegido los alumnos el tema?, ¿tienen conocimientos sobre él?, ¿el tema realmente da pie al debate?

En el caso B puede que se trate de alumnos que monopolizan la clase, mientras otros sienten vergüenza al hablar en público o se sienten intimidados por los primeros. Sin duda la personalidad del alumno es un aspecto clave en el desarrollo de un debate. ¿Puedo controlar los turnos de habla?, ¿han tenido tiempo suficiente los alumnos para preparar y ensayar cómo van a exponer sus argumentos?, ¿hemos creado un clima agradable que fomente la cooperación?, ¿todos los alumnos saben debatir?

Y quizá en el caso C el debate sea demasiado ambicioso para el nivel de los alumnos. ¿Hemos ofrecido a los alumnos las herramientas necesarias para poder participar en un debate?, ¿se ha trabajado previamente el léxico relacionado con el tema?

Teniendo en cuenta estos interrogantes, ¿se te ocurren ideas o sugerencias para llevar a cabo un exitoso debate en el aula?


Eva CasarejosEste artículo ha sido escrito por Eva Casarejos, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Créditos de la imagen: Starmanseries.

 

El papel de las destrezas en el aula de español

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Los profesores en el aula tenemos como objetivo que nuestros alumnos aprendan la lengua meta, ¿y cómo podemos hacerlo? Desde un enfoque orientado a la acción, hay que propiciar situaciones en las que tengan que hacer uso de la misma, para lo cual es necesario el desarrollo de las destrezas lingüísticas.

¿Qué entendemos por destrezas lingüísticas? Seguro que al pensar en este concepto nos vienen a la mente los actos de leer, escuchar, hablar y escribir, que es lo que los alumnos hacen en el aula. Pues bien, así es, pero ¿qué nos dice el MCER al respecto? En él se habla de actividades comunicativas de la lengua: Para llevar a cabo tareas comunicativas, los usuarios tienen que realizar actividades de lengua de carácter comunicativo y poner en funcionamiento estrategias de comunicación (capítulo 4).

Además el MCER amplia la lista tradicional de las destrezas y las clasifica en actividades comunicativas de comprensión, de expresión, de interacción y de mediación, cada una de ellas subdividida según sea el canal oral o escrito. Las dos primeras siempre fueron contempladas en los planes de estudio pero se obviaba que habitualmente el papel del emisor y el receptor se alterna constantemente, es el caso de las conversaciones, los debates o las entrevistas.

Por ello hablamos de actividades de interacción, en las que se pone de manifiesto ese intercambio constante de papeles entre el emisor y el receptor donde ambos conjuntamente cooperan para construir una conversación. Y en el plano escrito, con los avances tecnológicos y el desarrollo de las redes sociales, no cabe duda de que la interacción escrita está tomando cada vez un mayor protagonismo en todos los ámbitos, tanto personales como educativos y profesiones.

La gran novedad que nos propone el MCER son las actividades comunicativas de mediación, en las que se actúa como intermediario entre interlocutores que no pueden comprenderse entre sí, frecuentemente por tratarse de hablantes de distintas lenguas. El Diccionario de Términos Clave de Ele las define así: aquellas actividades de lengua en las que el usuario no expresa sus propias ideas, opiniones, sentimientos, etc., sino que actúa como intermediario o mediador entre otras personas que no pueden comunicarse de forma directa, ya sea en la lengua oral o en la escrita.

Tales actividades de mediación las realiza el mediador utilizando unas competencias y desarrollando unos procesos lingüísticos (procesos neurológicos y fisiológicos) de comprensión y expresión, con el propósito de posibilitar la comprensión mutua de otras personas. Las estrategias de mediación, por su parte, son unos recursos comunicativos que le ayudan a llevar a cabo con éxito la actividad lingüística en cuestión.”

Esta clasificación nos proporciona una amplia gama de actividades comunicativas que los alumnos pueden llevar a cabo en el aula para la realización de tareas. Como profesores o aprendientes de lenguas extranjeras, ¿les dais la misma importancia a todas las destrezas?, ¿de qué depende? Os animo a que compartamos juntos nuestras experiencias en el aula.

 

Nota: para saber más sobre la enseñanza basada en las destrezas lingüísticas te recordamos que International House ofrece un curso en línea para profesores de español.


Eva CasarejosEste artículo ha sido escrito por Eva Casarejos, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Créditos de la imagen: Alex Abian.