Cómo integrar a los alumnos en la planificación de la clase

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Una de las tareas tradicionalmente asignadas a los docentes es la planificación de las clases. Teóricamente, en la medida que el profesor tiene más experiencia y trabaja en un contexto de aula más estable (poca variación en la entrada y salida de alumnos, manual de clase fijo y plan curricular predeterminado), menor tiempo dedica a la planificación.

El Diccionario de términos clave de ELE define la planificación de clases como:

un proceso de especificación de la secuencia de actividades prevista para un período temporal limitado, mediante las cuales se pretende conseguir los objetivos de enseñanza fijados en la planificación global para un curso.

Siguiendo las propias recomendaciones del Instituto Cervantes y de autores especializados en el tema de la Planificación de clases y cursos como Tessa Woodward, es fundamental conocer a los alumnos para, a partir de ello, planificar acorde con sus necesidades, intereses y estilos de aprendizaje. ¿Pero cómo conseguirlo sin integrarlos definitivamente en dicho proceso?

En este primer artículo nos queremos centrar en la necesidad de compartir con los alumnos la tarea de planificar nuestras clases, mejor dicho, sus clases. En otro artículo expondremos algunos ejemplos concretos de cómo llevarlo a la práctica diaria.

No quisiera ser dogmático al respecto. Soy consciente de que la mayoría de los profesores pensamos en nuestros alumnos cuando planificamos, pero nos reservamos el derecho de planificar. Esta suerte de “despotismo ilustrado didáctico”, todo para mis alumnos pero sin mis alumnos, nos conduce a ciertos desajustes entre lo que planificamos y finalmente hacemos durante las clases.

Entre las recomendaciones explícitas que nos hacen para planificar adecuadamente tenemos:

  • Variedad en las actividades que se programen, con el fin de favorecer el interés y la motivación de los alumnos. ¿Y cómo podemos acertar?
  • Flexibilidad de adaptación a las características del grupo y a las diferentes situaciones. ¿Es que lo que hice en otra clase ya no me sirve con este grupo?
  • Las secuencias de actividades programadas han de perseguir un objetivo común. ¿Podrían los alumnos influir en la especificación de los objetivos?
  • El objetivo de cada una de las actividades ha de ser transparentes para el aprendiente. ¿Serán más receptivos los alumnos?
  • Combinación equilibrada entre las diferentes técnicas, actividades y materiales. ¿Cuántas actividades serán suficientes para conseguir ese equilibrio?

Os propongo una reflexión comparativa: queremos invitar a 12 comensales a una comida. Les preguntamos sus preferencias. Nos pasamos el día anterior preparando toda suerte de platos que se adapten lo máximo posible a lo que los propios comensales nos han comentado. Queremos que haya un poco de todo y para todos los gustos. Llega el día de la comida y al final se escuchan comentarios de este tipo (“A mí me ha gustado” “Para mí la paella estaba demasiado salada” “Yo es que suelo echarle una pizca de comino al tomate”…). ¡Todo un día preparando el menú y qué difícil acertar con todos! Pero, ¿por qué no los implicamos en la preparación de modo que también ellos hagan y traigan comida?

 


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Antonio Orta, tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: Pexels.

2 Responses to “Cómo integrar a los alumnos en la planificación de la clase”

  1. Miriam

    Muy interesante, sobre todo la última reflexión sobre la cena. Gracias por compartirlo.

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