Gestión del aula y competencias clave del profesorado ELE

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El Instituto Cervantes define la gestión del aula como una subcompetencia incluida en la primera de las ocho competencias clave del profesorado de idiomas: organizar situaciones de aprendizaje.

Si nos ceñimos a su propia descripción podemos obtener algunas de las claves para mejorar nuestra propia actuación didáctica. En algunos casos, el propio Instituto Cervantes cita ejemplos para la consecución de los objetivos marcados.

Un buen ejercicio de reflexión como profesores sería completar esta definición, añadiendo medidas de acción concretas adaptadas a nuestro contexto particular de aprendizaje y enseñanza. Te proponemos algunas preguntas para ayudarte a reflexionar sobre tu propia gestión del aula.

  • El profesor gestiona los procesos grupales para garantizar que la interacción que tiene lugar en el aula genera aprendizaje para todo el alumnado. ¿Se te ocurre algún ejemplo para conseguirlo?
  • El profesor dinamiza el grupo, seleccionando el tipo de agrupamiento más adecuado para cada actividad, asignando roles a los alumnos cuando convenga, gestionando el tiempo y haciendo un uso y control adecuado del tiempo de habla del profesor y de los alumnos. ¿Repartes adecuadamente los tiempos de habla de tus alumnos y el tuyo propio?
  • El profesor fomenta un espacio seguro en el que todos participan y trabajan en colaboración; usa y fomenta un discurso que permite la construcción de conocimiento entre todos a través de la interacción y haciendo uso de procedimientos discursivos. Por ejemplo, devuelve la pregunta de un alumno a todo el grupo, le pide a un alumno que explique su respuesta o hace preguntas para que el alumno dirija su atención a aspectos concretos. ¿Funcionarían estas medidas con tu grupo?
  • El profesor tiene en cuenta que el grupo atraviesa a lo largo de la sesión por momentos de mayor o menor cansancio o tensión y actúa en consecuencia al seleccionar actividades de mayor o menor esfuerzo cognitivo. Por ejemplo, ante la tensión, se sirve del humor para distender el ambiente o propone cambiar de actividad al percibir que el alumnado está cansado. ¿Haces tú algo diferente?
  • El profesor observa a los alumnos en el desarrollo de las actividades, está pendiente de las necesidades que puedan surgir y, si lo ve necesario, modifica su plan de clase para atenderlas. ¿Qué puedes hacer para personalizar aún más tu atención hacia tus estudiantes?
  • El profesor está atento a las oportunidades de aprendizaje que surgen en el aula, por ejemplo, en forma de preguntas o sugerencias de un alumno, y decide cuándo atenderlas (en esa misma sesión o en otra sesión posterior). ¿Qué haces cuando un alumno te pregunta algo que no “toca” en la lección?

Nos encantaría conocer tu opinión a algunas de estas cuestiones. Ya sabes que para mejorar nuestra gestión del aula debemos empezar por conocernos mejor como profesores.

 


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Antonio Orta, tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: Clic International House.

Aprendizaje transmedia en el aula de español

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¿Se puede plantear un aprendizaje trasmedia en el aula de español? Este es probablemente uno de los conceptos más discutidos y citados en los últimos años en investigación de medios. Sin embargo, ¿existe como tal el aprendizaje trasmedia? Si la respuesta es afirmativa ¿en qué consiste? ¿y cómo lo puedo llevar a mi aula?

Para empezar vamos a intentar fijar primero a qué nos referimos con transmedia. Habitualmente este adjetivo precede al sustantivo narrativa y la mayoría de las definiciones que vamos a encontrar los engloba en un solo concepto. Así lo hace Henry Jenkins, para muchos críticos el primer investigador del concepto:

La narración transmediática representa un proceso en el que los elementos integrales de una obra de ficción se esparcen sistemáticamente a través de muchos canales de distribución con el propósito de crear una experiencia de entretenimiento unificada y coordinada. Lo ideal es que cada medio proporcione su propia contribución original al desarrollo de la historia.

Cuando uno oye hablar de trasmedia, se le vienen a la cabeza las grandes sagas como Star Wars o El Señor de los Anillos, expandidas en películas, cómics, videojuegos o series de animación. Sin embargo, lo transmediático puede desarrollarse también en un nivel micro.

Indudablemente los docentes de segundas lengua no podemos dejar pasar la oportunidad de usar diferentes canales mediáticos y aprovechar así la naturaleza específica de cada uno de ellos para buscar nuevos espacios de interacción en el aula.

En ese sentido, Becky Herr-Stephenson y Meryl Alper en T is for Transmedia proponen tres grandes áreas en las que lo transmediático (para las autoras entendido como una forma de juego) se convierte en oportunidades de aprendizaje:

  • promoviendo nuevos enfoques de la lectura
  • fomentado la participación conjunta en los medios de comunicación
  • apoyando objetivos de aprendizaje constructivistas

Para nosotros como profesores la posiblidad de integrar las destrezas, sin separar artificialmente lo audiovisual de lo escrito o lo leído de lo escuchado significa un gran paso adelante. Sin embargo, no estamos hablando aquí de educación o de enseñanza transmedia, sino de aprendizaje. Esto nos va a obligar a planificar estrategias en las que sean los aprendientes los que tomen el timón de esas narrativas y las conviertan, con todas las herramientas multiplataforma que están a su disposición en la web, en verdaderos artefactos transmedia. Algunos ejemplos pueden ser:

  • vídeos subtitulados y con comentarios,
  • mapas geolocalizados con podcasts e imágenes,
  • fotografías con audio y enlaces inscrustados,
  • juegos de construcción de mundos tipo Minecraft.

¿A qué esperamos para aceptar el reto?


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Francisco Herrera, director del centro Clic International House Cádiz, coordinador y tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Derechos de autor de la imagen de este post: Digital Catapult.

El debate está servido

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¿Qué profesor no ha hecho uso del debate en sus clases de español? Sin duda se trata de una de las actividades más empleadas en el aula, lo cual no es sorprendente, ya que es una dinámica habitual en la vida real y por ello de sobra conocida por nuestros alumnos. De hecho El MCER en el capítulo 4 (El uso de la lengua y el usuario o alumno) cita el debate como uno de los ejemplos de tipología de actividades de interacción.

Qué gran satisfacción produce al profesor cuando al llevar al aula un debate es testigo de un acalorado y fructífero intercambio de opiniones, en el que todos los alumnos se involucran con entusiasmo y participan activamente, haciendo que las manillas del reloj corran más rápido que nunca.

Cuando esto ocurre, resultan obvias las ventajas que ofrece este tipo de dinámica:

  • Propicia el intercambio comunicativo entre los estudiantes.
  • Fomenta el desarrollo de interacciones positivas.
  • Maximiza el tiempo de habla de los estudiantes en el aula.
  • Estimula la participación activa.
  • Promueve la autonomía.
  • Pone el énfasis en el significado.
  • Promueve el desarrollo de estrategias de comunicación.

Sin embargo, no siempre se desarrollan los debates como uno planifica o tiene en mente. Algunos profesores sufren escenarios como los siguientes:

A. Por más que les tiro de la lengua, no hay forma de que el debate arranque. Los alumnos leen sus argumentos como si estuvieran leyendo las instrucciones de un medicamento, la contraargumentación brilla por su ausencia. Aunque no quiero, tengo que intervenir.

B. El debate está servido, sí, entre Sandy y Joao, que no paran de lanzar argumentos y contraargumentos, mientras sus compañeros permanecen enmudecidos como meros espectadores de un partido de tenis.

C. El debate va viento en popa, hemos conseguido que los alumnos se enzarcen en una verdadera discusión, lástima que no sea en español.

¿Qué ha pasado?, ¿por qué no ha funcionado?

Es probable que en el caso A sea debido a una falta de motivación e interés por el tema propuesto, ¿han elegido los alumnos el tema?, ¿tienen conocimientos sobre él?, ¿el tema realmente da pie al debate?

En el caso B puede que se trate de alumnos que monopolizan la clase, mientras otros sienten vergüenza al hablar en público o se sienten intimidados por los primeros. Sin duda la personalidad del alumno es un aspecto clave en el desarrollo de un debate. ¿Puedo controlar los turnos de habla?, ¿han tenido tiempo suficiente los alumnos para preparar y ensayar cómo van a exponer sus argumentos?, ¿hemos creado un clima agradable que fomente la cooperación?, ¿todos los alumnos saben debatir?

Y quizá en el caso C el debate sea demasiado ambicioso para el nivel de los alumnos. ¿Hemos ofrecido a los alumnos las herramientas necesarias para poder participar en un debate?, ¿se ha trabajado previamente el léxico relacionado con el tema?

Teniendo en cuenta estos interrogantes, ¿se te ocurren ideas o sugerencias para llevar a cabo un exitoso debate en el aula?


Eva CasarejosEste artículo ha sido escrito por Eva Casarejos, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Créditos de la imagen: Starmanseries.

 

En defensa del buen hablar y del bien escribir

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Una lengua, lejos de ser algo rígido e inerte, es un ente vivo en constante cambio. Las palabras saltan de boca en boca, de página a página y de pantalla en pantalla. Vocablos y expresiones cambian su valor, se inventan voces, se introducen las de otras lenguas y se modifican las propias.

Estos cambios producen una vacilación entre los usuarios que van tomando soluciones distintas, incluso entra en juego la improvisación. Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que del uso que hagamos de la lengua dependerá su futuro.

Todos somos responsables, ya que la lengua no es de nuestro uso particular sino que la compartimos con casi 500 millones de hablantes. Por eso es tan importante mantenerla e intentar que haya la máxima unidad. Como bien dice Darío Villanueva Prieto, director de la RAE, igual que existen unas normas de circulación que, en teoría todos los conductores conocen, existen unas normas de uso de la lengua que todos deberíamos también conocer.

Todos somos testigos de los problemas que están afectando a la lengua española durante los últimos tiempos: a veces producidos por desconocimiento, otras por falta de atención o cariño e incluso otras por “contagio”.

Este problema nos afecta a los profesores directamente. Nosotros tenemos la obligación y la responsabilidad de ser defensores y buenos conocedores del buen hablar y del bien escribir. Pero, ¿qué debemos conocer? ¿dónde podemos consultar? ¿cómo puedo saber si escribo bien una palabra? ¿cuándo uso los dos puntos? ¿cuándo un punto y coma?

Sería interesante investigar qué publicaciones o páginas en la red (organismos, asociaciones, fundaciones) podemos consultar para resolver nuestras dudas más habituales. Dudas de carácter ortográfico, morfológico, sintáctico o lexicosemántico.

Esto es justamente lo que os voy a proponer: que investiguéis y respondáis estas preguntas entre todos y que comentéis las respuestas de vuestros compañeros. Cuando las tengamos todas resueltas os propondré otras:

  • ¿Cuál sería la forma correcta: “tele operadora”, “teleoperadora” o “tele-operadora”?
  • Después de los dos puntos. ¿escribimos con mayúscula o con minúscula?
  • ¿Se acentúa la “o” entre cifras?
  • ¿Es correcto decir “detrás mío”, “encima mío” y “al lado mío”?
  • ¿Hay que poner tilde en las letras mayúsculas?
  • ¿Cuál es la forma o formas correctas: croissant, cruasán o croissant?
  • ¿Cuándo usamos “deber” y cuándo “deber de”?

¡Espero vuestras respuestas!


Geni AlonsoEste artículo ha sido escrito por Geni Alonso, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: Pixabay.

¿Por qué las actividades de comprensión auditiva generan ansiedad?

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¿Por qué las actividades de comprensión auditiva suelen generar ansiedad en la clase de idiomas? ¿Qué podemos hacer profesores y alumnos para minimizar este sentimiento?

En primer lugar hemos de partir de la idea de que entender, por ejemplo, una conversación entre dos personas en un audio (sin imagen) es más difícil que si la escucháramos en la vida real.  Los gestos, las expresiones faciales, corporales, las reacciones y otros elementos de comunicación visual intervienen de manera decisiva en la comprensión de los mensajes.

Además hay que tener en cuenta que la necesidad de entender conversaciones en las que actuamos como meros oyentes es poco frecuente. Desde esta idea, los profesores hacemos más uso de documentos audiovisuales y cada vez nos planteamos más qué tipo de textos orales merecen la pena llevarse al aula, relegando a la exclusividad del audio aquellos a los que verdaderamente el hablante de una lengua puede tener que enfrentarse.

En cualquier caso, e independientemente del formato de nuestras actividades de comprensión auditiva, estas frecuentemente generan en el alumno ansiedad y en muchos casos, frustración. ¿Por qué?

La respuesta no deja de ser una obviedad: para comprender un texto (oral o escrito) llevamos a cabo varias operaciones mentales. Por un lado necesitamos reconocer la información lingüística, el significado literal de las palabras y las frases, y en el caso de la comprensión auditiva hemos de añadir la dificultad de reconocer sonidos. Y por otro, debemos interpretar esa información, identificar la intención. El MCER (capítulo 4, apartado 4.5) habla de cuatro pasos:

  • la percepción del habla y de la escritura: sonido/carácter y reconocimiento de las palabras (cursiva y negrita),
  • la identificación del texto, completo o parcial, como adecuado,
  • la comprensión semántica y cognitiva del texto como una entidad lingüística y
  • la interpretación del mensaje en el contexto.

El alumno en muchas ocasiones se detiene o se bloquea en la primera operación: quiere o piensa que tiene que entender absolutamente todo, de manera que en la tarea de reconocer sonidos e identificarlos se pierde. Y en otras no es capaz de realizar una interpretación eficaz del mensaje porque le falta información extralingüística o cultural.

Este chiste aparecido en un periódico español muestra de una manera cómica la realidad de cómo cada persona interpreta un mensaje:

 Consejos para trabajar las actividades de escucha

1. Fomenta una actitud positiva ante las dificultades de la escucha.

  • Resalta lo que el alumno ha escuchado frente a lo que no ha entendido.
  • Antes de la siguiente escucha o corrección, deja que los alumnos comparen sus respuestas en parejas.
  • Propón tareas que permitan varios niveles de respuesta: toma nota de algunas características, contesta mínimo a tres de estas cinco preguntas.
  • Fija la atención: marca una tarea clara de escucha y asegúrate de que esta sea realista (que se pueda hacer).

2.  Activa los conocimientos previos sobre la situación y las personas que hablan, de manera que el alumno sepa lo que va a escuchar, a quiénes y por qué.

  • Muestra una imagen con la que puedas  reproducir gráficamente la situación.

3. Contextualiza el tema y anticipa conocimientos sobre él. Un desconocimiento de este hace imposible la interpretación del mensaje.

  • Haz una lluvia de ideas.
  • Realiza actividades previas con información sobre el tema.

4. Preenseña palabras clave útiles para la comprensión.

5. Anticipa conocimientos culturales necesarios para la interpretación.

6. Minimiza los problemas que pueda tener ese audio sobre la velocidad, el ruido o la variedad lingüística, entre otros.

  • Secuencia las tareas de manera que se hagan varias escuchas para las diferentes actividades propuestas.
  • Simplifica el ejercicio.
  • Plantéate prescindir de la actividad de comprensión auditiva.

¿Quieres añadir alguna sugerencia más?

 


Sonia EusebioEste artículo ha sido escrito por Sonia Eusebio, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: Holly Lay.

Saber más sobre la Gramática Cognitiva en la clase de español

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Hace ahora un año apareció publicada en el blog Formación en un clic esta entrada de Reyes Llopis que nos invitaba a reflexionar sobre el uso de la Gramática Cognitiva en el aula de español.

El post, que tuvo bastante alcance dentro de las redes sociales de ELE, sirvió como pistoletazo de salida para el curso en línea que la profesora Llopis impartió en nuestra plataforma sobre estas mismas cuestiones.

Dado el éxito de esta convocatoria, hemos decidido volver a ofrecer este curso, que tendrá lugar entre el 18 y el 31 de mayo, bajo el título La gramática en la clase de español. Se puede encontrar más información en este enlace.

Como se puede ver en la descripción del curso, el programa tiene un marcado carácter práctico y se organiza en formato de taller participativo. Esta propuesta puede ser una muy buena forma de ponerse al día en un aspecto crucial de nuestra labor docente: la enseñanza de la gramática.

Os dejamos una versión infográfica del primer post de Reyes Llopis. Seguro que os resulta de interés para reflexionar sobre estas cuestiones.

 


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Francisco Herrera, director del centro Clic International House Cádiz, coordinador y tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español.

¿El docente debe ser también psicólogo?

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¿El docente debe ser también psicólogo? ¿El alumno paciente? ¿Cómo resolver el conflicto en el aula?

Como bien se recoge en el Marco Común Europeo de Referencia (MCER, 5.1.3) al hablar sobre la competencia «existencial»:

la actividad comunicativa de los alumnos (…) también se ve afectada por factores individuales relacionados con su personalidad y caracterizados por las actitudes, las motivaciones, los valores, las creencias, los estilos cognitivos y los tipos de personalidad que contribuyen a su identidad personal.

El docente, como ser humano que también es ¿debe ser competente en este área? ¿Cómo nos enfrentamos ante un conflicto? ¿Cuál es la actitud adecuada? Nos preocupa, porque del conflicto también formamos parte.

Un ejemplo. Un estudiante japonés paraliza la actividad de la clase y me dice indignado: Es que ya no estoy motivado para aprender. Ya no quiero continuar, deseo salir de la clase.

Como imagináis, helado el ambiente. Le pregunto por qué, aunque lo sospecho: Necesito más tiempo para comprender los textos. Esta semana han llegado estudiantes nuevos que leen más rápido. Yo no puedo hablar del texto con ellos porque no he comprendido nada.

Valoremos mi reacción:

  • Primer momento: Tierra trágame. Ahora no es el momento de hablar de ello.
  • Segundo momento: Bueno, Akira, algo habrás entendido, además no tienes que comprenderlo todo.
  • Tercer momento: Tú eres entrenador de fútbol, me sorprende tu actitud. ¿Qué dirías si uno de tus alumnos abandonara?
  • Con el cuarto momento, ya fuera del aula, llegó la reflexión. Efectivamente había cometido un acto de injusticia con Akira, había beneficiado a los más rápidos. Pienso que a partir de ahora equilibraré los ritmos, dando objetivos diferentes de comprensión, diferentes textos, más estrategias, y usaré un modelo de clase invertida (leen los contenidos en casa y los comentamos en clase un día después).

¿Qué aprendí? A no dejarme llevar por la emoción, a no huir del conflicto, porque el aula supone siempre una oportunidad de cambio y de aprendizaje de nuevas competencias. No sabemos, es cierto, y no nos han enseñado, como tampoco nos han enseñado a ser padres. Lo resolvemos afrontándolo, compartiéndolo con nuestros colegas, con la mejor intención, empatía y hasta con amor. Podríamos en este blog estudiar casos reales, nuestros o de otros, y ver cómo nos enfrentamos a ellos y los resolvemos. ¿Qué os parece?

No estamos formados para esto, por lo que parece fundamental compartirlo con los colegas y enfrentarnos juntos a la problemática. Los padres tampoco hemos sido educados para serlo y sin embargo con amor hacemos siempre lo que podemos y como mejor sabemos. En la enseñanza el amor sería el equivalente a la empatía.

 


Geni AlonsoEste artículo ha sido escrito por Susana Ortiz, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español.

¿Qué papel juega el estudiante en tu planificación?

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Con frecuencia el profesor asume toda la responsabilidad históricamente heredada de la gestión de la clase. Planifica, imparte la clase y, si le queda tiempo, evalúa los resultados obtenidos. El nuevo marco de competencias docentes clave del profesorado de lenguas segundas y extranjeras nos propone ocho competencias clave que a su vez engloban cuatro competencias específicas cada una, resultando un total de treinta y dos competencias.

Pese a que la gestión del aula aparece como una competencia específica de la competencia clave, la de  organizar situaciones de aprendizaje, podemos intuir que realmente se encuentra diseminada a lo largo del resto de las competencias.

Cada vez se refuerza más la figura del profesor y su papel en el éxito o fracaso de una clase. Pero, ¿qué pasa con los alumnos? ¿Qué grado de responsabilidad les otorgamos en todo este entramado tan complejo?

Os propongo un símil. Imaginemos al profesor de ELE como un perfecto huésped que desea agasajar a sus invitados. Pero no está seguro de cuántos podrán venir definitivamente a la cena, ni si son vegetarianos, veganos, padecen de alguna alergia alimentaria o comen de todo. Tampoco tiene claro si vendrán con mucha hambre o si estarán algo hartos por haber tomado unas tapas antes de llegar a casa. Espera poder atenderlos a todos pero teme que quizás no tenga esa capacidad si surgen imprevistos.

Para dar cabida a todas estas opciones, el hueped se lleva una semana planificando la cena: hace una lista de todo lo necesario, va de compras, cocina lo que puede con anterioridad y deja para el último momento lo que debe estar caliente, dispone el espacio de manera que quepan todos, pone música de fondo, recibe a los comensales, les va poniendo algo de beber mientras llegan los demás, sigue recibiendo a los rezagados, empieza a poner la cena, se levanta continuamente cuando necesitan algo, va sacando poco a poco la comida, pone el postre, empieza a despedir a los primeros en marcharse, sirve una copa a los que se quedan, finalmente se queda solo y recoge todo. Mientras tanto reflexiona sobre cómo ha ido la cena y cómo podría mejorarla para la próxima ocasión, si le quedan ganas y fuerzas.

¿Qué habría pasado si hubiera repartido las responsabilidades entre todos los asistentes a la cena? Habrían disfrutado de platos muy variados, nadie se quejaría de no haber probado bocado, todos ayudarían a poner, servir y recoger la mesa.

Piensa ahora en todo lo que hace un profesor antes, durante y después de una clase: planifica, prepara los materiales, consulta las posibles dudas, cuida con anterioridad de que todo funcione, saluda, presenta el tema y los objetivos, da las instrucciones para hacer las actividades, corrige, escribe en la pizarra, hace uso de los diferentes recursos, agrupa a los alumnos, controla la buena marcha de las actividades, explica, aclara, comprueba, ofrece modelos, practica, diseña pruebas de examen, evalúa, resume.

¿Qué pasaría si los alumnos se implicaran en estas tareas que tradicionalmente realizan los profesores?


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Antonio Orta, tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: Pixabay.

¿Usar o no usar un libro en clase de español?

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En nuestro curso sobre planificación, uno de los temas que más cuestiones y debate suscita es el del empleo o no de un libro de texto a la hora de planificar . Parece evidente que su implantación en nuestras clases es una  realidad, impuesta o no, y que el libro está aquí para quedarse, si atendemos a los enormes esfuerzos editoriales que se están haciendo en los últimos años.

Aunque todos sabemos que no existe un manual perfecto y que hay que manipularlos y adaptarlos a nuestro estilo, la experiencia a la hora de implementarlos parece ser un factor determinante. Mientras que los profesores más noveles agradecen la estructura y los recursos que el libro nos brinda, entre los que tienen experiencia están, por un lado,  los que se sienten encorsetados y con poco margen para la libertad creativa y, por otro, aquellos que defienden la comodidad de seguirlos.

Aquí os dejamos un resumen de los pros y los contras del uso de manuales que han surgido en esta última convocatoria.

Ventajas:

  • Son fiables. Material cuidado y diseñado por profesionales y expertos.
  • Son materiales con garantías y adaptados a los documentos de referencia.
  • Son una guía. Sirven de hoja de ruta, tanto para el  profesorado como  para los alumnos.
  • Favorecen el autoaprendizaje. Los estudiantes pueden revisar lo visto y avanzar o profundizar conforme a su ritmo de aprendizaje.
  • Son cómodos. En ellos encuentro todo el material que puedo necesitar para una clase, en un soporte manejable y fácil de transportar.

Desventajas:

  • Pueden ser un marco cerrado que puede crear un modelo poco flexible no adecuado a todos los alumnos.
  • Se desactualizan y pierden vigencia. Deben ser renovados frecuentemente.
  • El exceso de estructura puede generar monotonía y aburrimiento.
  • El análisis de la lengua que se presenta puede ser parcial, erróneo o estar falseado.
  • Están sometidos a criterios comerciales. La estructura y distribución de los contenidos a veces responde a criterios mercantiles.

Y vosotros ¿seguís un libro o vais por libre?

 


Juan de Dios López RaelEste artículo ha sido escrito por Juan de Dios López Rael, formador de profesores de español del centro Clic International House Sevilla y tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español.

Créditos de la imagen: Sebastien Wiertz.

 

30 años de pasión por nuestro trabajo

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Cuando llegas a los treinta, hay muchas cosas que cambian en tu vida, pero otras continuan porque forman parte de tu identidad y de tu manera de ser. Entrar en el club de los treintañeros no está nada mal, después de todo.

¿Sabías que este año celebramos el trigésimo aniversario del primer curso de formación de profesores de español de International House?

Hay que reconocer que treinta años dan para mucho. Sobre todo, para ver pasar por nuestras aulas a miles de profesores y futuros profesores con ganas, con ilusión, con muchas esperanzas puestas en el futuro, con mucha curiosidad por saber lo que la profesión les aportará en sus vidas.

En este tiempo, una iniciativa de un solo centro, en International House Barcelona con Encina Alonso en 1985, se ha convertido en un programa de referencia para todo un sector que se imparte presencialmente en varias escuelas y que cuenta con una versión en línea.

Los profesores que se formaron con nosotros ahora ejercen a lo largo y ancho de todo el mundo, en sitios tan distantes como Singapur, Washington, Hong Kong o Moscú.

Durante estos años ha cambiado mucho la forma de entender el aula de español, los roles de profesores y estudiantes, los materiales de clase, pero lo que permanece igual son las ganas de nuestros tutores y la eficacia de nuestra propuesta. Porque lo que hay detrás de este cumpleaños es mucha pasión por nuestro trabajo.

Muchas gracias a todos los que habéis hecho posible este aniversario. A todos nuestros formadores y a todos nuestros estudiantes.

¡Esperamos cumplir al menos treinta más junto a vosotros!


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Francisco Herrera, director del centro Clic International House Cádiz, coordinador y tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español.