cognición

Actividades de producción y procesos cognitivos en el aprendizaje del español

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La comunicación oral y escrita es un proceso activo en el que hay un intercambio de información entre un emisor y un destinatario. En ella intervienen diferentes elementos:

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procesos cognitivos

La interacción es, como se puede ver, una actividad que encierra muchas habilidades y competencias. Como profesores, debemos proporcionar y facilitar las herramientas lingüísticas, discursivas, pragmáticas y de comunicación no verbal que intervienen en la interacción.

Sin embargo, las actividades de producción, además de permitir a los alumnos usar los contenidos lingüísticos y discursivos aprendidos, han de promover los procesos y estrategias que se centran en el sentido y el significado.

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A la hora de elegir las actividades apropiadas para llevar a cabo tareas de producción, conviene que tengamos en cuenta los siguientes criterios:

  • que sean significativas,
  • que sean interesantes y motivadoras,
  • que den lugar a la interacción y
  • que vengan precedidas de modelos textuales (orales y escritos) a partir de los cuales los aprendientes puedan elaborar sus propias producciones.

¿Añadirías tú alguno más?

 


Sonia EusebioEste artículo ha sido escrito por Sonia Eusebio Hermira, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: Pixabay.

 

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por y para en la clase de español

Por y para: para quién, cómo y cuándo

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Todos nos hemos visto en la situación de tener que explicar la diferencia de uso de por y para. ¿Quién no se ha preguntado qué nivel es el apropiado para incorporar el análisis de estas preposiciones o si hay diferentes tipos de explicaciones en función del nivel del estudiante, por ejemplo, si hay una explicación más estructuralista para niveles iniciales y un análisis cognitivo para estudiantes avanzados?

Una explicación más estructuralista sería aquella que describe un determinado contexto de uso, pongamos el caso de la función hablar de motivos y razones: la preposición por va ligada al sustantivo (Viajo por trabajo), la preposición para va seguida por un infinitivo (Viajo para trabajar) y la conjunción porque se asocia a un verbo conjugado (Viajo porque trabajo de comercial).

Sin duda, independientemente del nivel, esta explicación satisface enormemente a estudiantes y profesores que adoran el análisis descriptivo de la lengua. Es una preciosa fórmula en la que podemos confiar, aporta seguridad, es fácil de utilizar. Funciona, al menos, en algunos casos. No en otros, porque, ¿cómo explicamos estos ejemplos?

  • Viajo por divertirme.
  • Viajo para “Médicos sin fronteras”.
  • Viajo porque la fotografía es mi pasión.

¿Es correcto? ¿Sigo hablando de motivos y razones para viajar? ¿Cumple con la fórmula? Sí, sí y no.

Si funciona este tipo de explicación es porque las actividades que llevo al aula para practicar por y para son igual de acotadas y limitadas. Por ejemplo, le pido al estudiante que escriba o hable de qué razones tiene para aprender español siguiendo la fórmula anterior: aprende español por la universidad, para viajar por Sudamérica y porque quiere conocer la cultura española. Hay tanto control del profesor en la producción de lengua del estudiante que no levantamos la liebre de la sospecha.

Siguiendo los parámetros de la gramática cognitiva podemos reducir el uso de ambas preposiciones a un par de conceptos. Pongamos un ejemplo.

¿Por qué estudias español?

a) Yo estudio español por amor.
b) Pues yo estudio para poder viajar a Argentina.

Los dos elementos que une por suceden de forma simultánea; sin embargo, con para uno es posterior al otro. Es decir, estudio español porque en ese mismo momento estoy enamorado y ese amor me hace estudiar la lengua. Si no estuviera enamorado, probablemente no estudiaría español. En el caso de para primero estudio español y posteriormente iré a Sudamérica. Esta explicación resulta muy clara para muchos estudiantes, aunque no siempre para todos, ya que exige del estudiante una conceptualización a la que no están acostumbrados.

¿Y qué pasa en el aula?

Compartimos con vosotros una situación ocurrida en el aula. La profesora X tenía un grupo de seis estudiantes de nivel A1.2: Suzanne, Sophie y Armando que empiezan la escuela en este nivel; Lisa, Marie y Lia que empezaron la semana anterior con la profesora Y el nivel A1.1. El conflicto lingüístico viene porque hablando de los viajes, en las correcciones llevadas a la pizarra de la interacción oral, Suzanne no entiende cuándo debe decir por o para. ¡Esto siempre es muy difícil por mí!

Suzanne, sin saberlo, enciende la llama. La profesora les invita a volver a analizar de una forma simple y estructural el uso de por y para a partir de algunos ejemplos del libro. Suzanne está encantada: ¡Esto es muy útil! Sin embargo, Lisa, Marie y Lia están desconcertadas, porque no ven claros los ejemplos del libro. La semana anterior la profesora Y les propuso un acercamiento más cognitivo al por y para.

El hecho de no haber podido consolidar esta visión más cognitiva y de que los ejemplos ahora propuestos estuvieran algo descontextualizados hizo que se cuestionaran lo aprendido. Prende el conflicto en toda la clase. ¿Qué hacemos con este fuego? ¿Lo apagamos? ¿Le echamos más leña? ¿Llamamos a los bomberos? ¿Dejamos que se extinga él solito? ¿Posponemos la extinción para el día siguiente? ¡¡¡¡Qué sofoco!!!!!

En el próximo artículo os explicaremos qué hizo la profesora X. Ahora os invitamos a aportar posibles soluciones a esta situación. ¿Qué habrías hecho tú como docente en este caso?

 


María CabotEste artículo ha sido escrito por María Cabot, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español.

 

Geni AlonsoEste artículo también ha sido escrito por Susana Ortiz, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español.

 

Imagen de portada de este artículo: formacionele.com.

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Más allá del método está el estudiante

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Los antecedentes del caso W. Fred

Hace algunos meses en el artículo “Método comunicativo ¿apto para todos los públicos? El caso J.Pi” os animaba  a adaptar el método comunicativo al aprendiente. Infinitas gracias por vuestros comentarios, que son muy inspiradores. Aquí recojo algunas de vuestras aportaciones que  me hacen pensar en lo productivo y hasta comunicativo que puede llegar a ser a veces el silencio en nuestras clases. Por otra parte, los manuales, ¿para quiénes están creados? ¿hay un público estándar? ¿cómo adaptamos los manuales a la diversidad en el aula? Os sigo animando a la lectura de otras entradas de este blog , en este caso los de Anabel de Dios sobre el manual en las clases de español.

En este post  trato de abordar la atención a la diversidad en el aula en situaciones en las que tenemos estudiantes con diferentes estilos cognitivos para aprender gramática. Partimos todos del concepto de que la gramática está al servicio de la comunicación, por lo tanto debe incorporar además aspectos socioculturales y pragmáticos.  Analizar lengua es descubrir cómo funciona en un contexto, con observación activa y reflexión compartida a través de la negociación del sentido (tal y como indica la hipótesis de la interacción de Michael Long) Nos sirve de apoyo lo que Martín Peris nos comenta sobre las tareas en el aula cuando activan procesos de comunicación que llevan a la negociación y por consiguiente al aprendizaje.

Consideramos que tener un estilo cognitivo dependiente de campo es apropiado para aquellos contextos en los que se da un aprendizaje natural a través de actividades comunicativas en el aula, dado que en un entorno de este tipo los participantes aprenden la gramática de forma unitaria y con un mayor componente vivencial.  Sin embargo, W. Fred es un aprendiente de tipo independiente de campo, le cuesta percibir la lengua de forma global, aprende separando los elementos lingüísticos (pronombres relativos, tiempos verbales) de cada uno de los planos de la lengua (morfología, sintaxis, léxico, fonología). Las dificultades están a la vuelta de la esquina.

¿Qué pasó con W. Fred?

W. Fred formó parte de un curso de español, nivel A2, con profesores en prácticas en un contexto de formación. Aquel día la tutora daba la clase para que los profesores pudieran observar una clase antes de comenzar sus prácticas. Uno de los objetivos lingüísticos era  resolver cuándo usamos el pretérito indefinido y el pretérito perfecto. Para ello W. Fred tiene una muestra de lenguaje donde ambos pretéritos están en juego. La profesora les pide que los identifiquen y reflexionen en ese contexto, cuándo utilizamos uno y cuándo el otro. Los marcadores temporales asociados a cada pretérito pueden darle una pista para resolver el enigma, pero se insiste en que es importante significar cuál es el concepto temporal que encierran los marcadores como “hoy” o “esta semana”, por un lado y “ayer” o “la semana pasada”, por otro.

W. Fred nos increpa: “¿Cómo puedo resolverlo si no sé qué es el pretérito indefinido, ni cómo se conjuga? Yo necesito primero leer la explicación”. Ni que deciros hay que provocó un revuelo en el aula, entre los estudiantes y entre los profesores en prácticas que observaban desde la retaguardia. En primera línea de fuego, nuestra profesora, que trata de tranquilizar a W. Fred algo alterado, le explica el contraste de pretéritos, pero no acaba de comprenderlo. El propio estudiante se maravilla de que sus compañeros sean capaces de decidir para qué y cómo se usa un tiempo verbal que no conocen previamente. Tras varios intentos sin éxito, la profesora queda con W. Fred al final de la clase para seguir resolviéndolo. Ambos llegan a un acuerdo satisfactorio que permitirá la continuidad de las clases,  lo que constituye sin duda una oportunidad para un aprendizaje significativo para todos.

El acuerdo y el resultado

Los profesores en prácticas se comprometieron a anticiparle por correo, todos los días, un consultorio gramatical con ejemplos prácticos de lo que van a presentar al día siguiente. W. Fred, por su parte promete leer estos correos y  trabajar la lengua en casa por su cuenta y a su manera. En clase se presta a colaborar con los profesores y compañeros cuando le pedimos que investigue y negocie cuándo y cómo se usan dichos elementos gramaticales en un contexto.

El resultado fue muy satisfactorio para todos. W. Fred mucho más tranquilo, cómodo y seguro se abre a otra posibilidad de trabajar la lengua en el aula. Sin duda la ansiedad no es el estado emocional que mejor favorezca el aprendizaje. A través del caso de W. Fred empezamos a entender qué significa adaptar la presentación de lenguaje a los diversos estilos cognitivos, desde estudiantes que arriesgan a poner en práctica elementos gramaticales sin ser conscientes de cómo usarlos de forma adecuada, a través del error, hasta aquellos que, como W. Fred, necesitan de un método deductivo, afín a estudiantes independientes de campo. Se trata de conocer cómo aprende el estudiante, conocerlo, ver cómo podemos hacer que convivan las diferencias en el aula y animarlos a que experimenten  otras posibilidades.

No todos los niños han aprendido de igual forma a montar en bicicleta, algunos aprendimos primero en una de cuatro ruedas. Y esta forma de aprender, algunos la extrapolamos a otros contextos de aprendizaje. Cuesta realmente cambiar un estilo que nos ha funcionado porque es el que mejor conocemos. Estas estrategias llegan a calar tan hondo que se convierten en creencias y concepciones de cómo debe enseñarse y aprender una lengua. En este sentido me parece fundamental retomar la lectura del artículo de María Cabot sobre mitos y creencias sobre la enseñanza de la gramática. No digo más. ¿Qué opináis vosotros?

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Geni AlonsoEste artículo ha sido escrito por Susana Ortiz, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Derechos de autor de la imagen de este artículo: formacionele.com

Formación de profesores de español

Hemos terminado una unidad. ¿Qué hacemos antes de pasar a la siguiente?

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Siguiendo el enfoque por tareas, después de la contextualización de la nueva unidad que vamos a realizar con nuestros alumnos, normalmente les informamos sobre la tarea que tendrán que hacer al final de dicha unidad y sobre los contenidos (léxicos, comunicativos, gramaticales, etc.) necesarios para poder realizarla. De esta manera, nuestros estudiantes pueden darle un sentido a todo lo que, a partir de ahí, hagamos en el aula: cada una de las actividades será considerada como una tarea posibilitadora que, unida a las demás, constituye una herramienta necesaria para poder realizar la tarea final con éxito.

Si la unidad se realiza en diferentes sesiones, como suele ser habitual, consideramos recomendable ir recordándoles a nuestros alumnos las partes que ya se han ejecutado en el aula y tratar de establecer una conexión clara entre los diferentes bloques o secuencias didácticas. Una continua referencia al producto final de la tarea nos da la oportunidad para hilar unas actividades con otras y las diferentes secuencias entre sí, de modo que todo lo que se haga en el aula adquiera un sentido único.

¿Qué más podemos hacer?

Pero ¿qué otra cosa podríamos hacer antes de dar por finalizada la unidad? El manual Aula de la editorial Difusión propone algunas actividades de interés para potenciar las estrategias metacognitivas, poniendo al estudiante en situación de reflexionar sobre su propio proceso de aprendizaje, los objetivos logrados y las posibles metas que podría marcarse para continuar su formación con autonomía.

Estas actividades de reflexión suelen aparecer en el apartado Más Ejercicios, al final del libro. Sobre todo hay que remitirse a un apartado que aparece en la última página de cada unidad: En Construcción, “actividad final de reflexión en la que el estudiante recoge lo más importante de la unidad”, tal y como nos recuerdan los autores en la introducción, y que bien podría integrar las actividades mencionadas del apartado Más Ejercicios.

La propuesta que hacemos aquí, consiste en una actividad en la que serán los propios alumnos, bien por parejas o pequeños grupos o bien en clase abierta, los constructores de su propio esquema sobre lo aprendido en la unidad, de modo que después, individualmente, puedan realizar el apartado En Construcción focalizando aquellos aspectos sobre los que prefieren incidir según la percepción de sus propias necesidades.

Experiencia de clase con Aula 1

Durante las primeras lecciones, el profesor, al terminar la unidad, construía con ayuda de los alumnos un mapa mental en la pizarra que resumía los aspectos fundamentales de la unidad recién finalizada. La opción del formato como mapa mental pretendía dar una organización diferente de los contenidos que activara ambos hemisferios, al ofrecer un resultado holístico de todo lo aprendido en esa unidad. Claro está que los resultados eran diversos: unos copiaban la pizarra, otros la fotografiaban y otros reflejaban los contenidos en su cuaderno con un formato más lineal.

El objetivo es que fueran los propios alumnos quienes, más adelante, construyeran el resumen de cada unidad con total autonomía, negociando el formato y seleccionando la información que consideraran relevante según sus propios criterios. El resultado sería algo así como lo que aparece en la última página de la sección Explorar y Reflexionar, pero organizado por los propios alumnos y aportando sus propios ejemplos.

Aquí te dejamos una reproducción de la versión final de un grupo de tres estudiantes que habían terminado la unidad 6 del libro Aula 1. ¿Cómo pensáis que se podría llevar esta actividad a vuestra clase de español?

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José Luis Álvarez CavanillasEste artículo ha sido escrito por José Luis Álvarez Cavanillas, tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Créditos de la imagen: Shutterstock.


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Ebook gratuito para profesores de español

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Tenemos el placer de compartir hoy con todos nuestros lectores el primer ebook gratuito publicado en colaboración con LdeLengua, una iniciativa que busca aglutinar en un formato diferente publicaciones que han aparecido en nuestro blog.

Con esta primera entrega, que lleva el título Ser profesor de español hoy, inauguramos la colección que será siempre de descarga libre y con licencia Creative Commons. Como se puede ver en el índice, hemos seleccionado los artículos más representativos de cada una de las áreas de interés para los docentes de español como lengua extranjera. 

Un ebook con diez preguntas esenciales:

  • ¿Qué queremos decir con competencia comunicativa?
  • ¿Qué concepto de lengua y aprendizaje llevo al aula?
  • ¿Cómo podemos gestionar de manera adecuada el aula de ELE?
  • ¿Qué papel tienen las destrezas en la clase de español?
  • ¿Por qué damos tanta importancia a la gramática en la clase de ELE?
  • ¿Cómo afecta la competencia existencial al aprendizaje del español?
  • ¿Por qué es importante la creatividad en el aula?
  • ELE o EFE ¿una simple cuestión de términos?
  • ¿Qué papel juegan las redes sociales en nuestras clases?
  • ¿Por qué usar los portafolios en la formación de profesores?

¿Quiénes son los autores?

  • Geni Alonso
  • María Cabot
  • Eva Casarejos
  • Sonia Eusebio
  • Antonio Orta
  • Francisco Herrera
  • Susana Ortiz
  • Concha Wenger

Las instrucciones para descargar el ebook están en este enlace.

¡Confiamos en que os parezca interesante!

Aplicaciones digitales en la clase de español

Cinco aplicaciones digitales que no deben faltar en tu clase de español

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Cuando en 2003 Google compró Blogger, la plataforma de edición y publicación de blogs más exitosa hasta el día de hoy, nadie podía imaginar que se inauguraría una nueva etapa en la comunicación digital. Con la llamada web social se abrió un periodo vertiginoso en el campo de la innovación tecnológica, en el que estos nuevos formatos dieron paso inmediatamente a un completo ecosistema comunicativo en red.

Como era de esperar pronto surgieron propuestas didácticas para sacar partido a esta dimensión digital dentro del aula. Desde entonces y hasta ahora las redes han entrado a formar parte de nuestra vida diaria, así que no se entiende que puedan quedar fuera de la labor docente. Para empezar a trabajar con este tipo de tareas digitales en el aula de español, aconsejamos arrancar con aplicaciones digitales que sean sencillas de implementar y que produzcan resultados concretos rápidamente.

Aquí están mis cinco aplicaciones digitales favoritas para la clase de español:

Cuaderno de clase con Tumblr. En el aula de español continuamente se producen diferentes tipos de interacciones y se crean productos comunicativos muy variados. La lástima es que a menudo todo ese contenido se queda en el aula y no se publica en redes. ¿Por qué no abrir entonces un cuaderno de clase para compatirlo con los demás? Para eso tienes Tumblr, la aplicación de blogging y microblogging más flexible y rápida.

Carpeta de audios con Soundcloud. Además de los textos escritos, en la clase de segundas lenguas es muy habitual que se trabaje con la producción oral, así que necesitaremos un entorno digital que nos facilite publicar y organizar los productos orales de nuestros alumnos. Soundcloud es la mejor herramienta para este objetivo y se puede complementar con el editor de audio Audacity, una aplicación multiplataforma con opciones avanzadas.

Cuestionarios gamificados con Socrative. Los cuestionarios digitales no pueden faltar en este top 5 de aplicaciones en el aula, sobre todo si te permiten utilizar las dinámicas del juego en tu plan de clase. Con Socrative, podemos pedir a nuestros alumnos que participen en batallas con otros equipos o que creen sus propios cuestionarios para retar a los compañeros a demostrar lo que saben.

Cómics con Stripgenerator. Por desgracia, las historietas no son productos comunicativos que aparezcan habitualmente en las aula de segundas lenguas, a pesar de todo el potencial didáctico con que el que cuenta este medio comunicativo. Si te apetece trabajar con cómics en clase, te aconsejo que uses Stripgenerator, una plataforma de edición de historietas con un particular sentido del humor.

Geolocalización con Google Maps. Es curioso que un servicio tan útil en la vida diaria como Google Maps, apenas ha sido explotado en el aula de español. Sin embargo, hay una gran variedad de contenidos lingüísticos y de tareas comunicativas qe se pueden planificar con esta aplicación, todas aquellas que sacan partido a la geolocalización. Además hay que tener en cuenta todos los servicios añadidos, como Street View o MyMaps.

¿Y tú? ¿Qué aplicaciones llevas a tu aula?


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Francisco Herrera, director del centro Clic International House Cádiz, coordinador y tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Derechos de autor de la imagen de este post: GotCredit.


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El manual en mis clases de español ¿una ayuda o un obstáculo? (y II)

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Siguiendo con el análisis sobre los usos del manual en las clases de español, en este artículo nos vamos a centrar en el rol del docente. Entre los múltiples papeles del profesor consideramos que los cuatro que expondremos a continuación son esenciales para el desarrollo de la habilidad para adaptar materiales en la clase.

El profesor es planificador de clases y actividades

Su valor [el de los libros de texto] es, pues, relativo ya que constituyen tan solo una herramienta a la que el profesor o profesora no puede ceder la responsabilidad de la planificación […] sin riesgo de reducir su competencia a la de un mero ejecutor técnico de instrucciones didácticas ajenas (Carlos Lomas y Manuel Vera, “Los libros de texto”, en Revista Textos, tercer número, pág. 36).

Es difícil hallar el equilibrio entre lo que aporta el libro y lo que modifica el profesor, pero tal como se ha mencionado anteriormente, el manual debe ser únicamente el marco que sirva de guía para llevar a cabo la planificación. El profesor tiene que saber “moldearlo” a su conveniencia, pensando siempre en sus alumnos.

El profesor es coordinador y organizador de la clase, del ambiente del aula y del comportamiento de los alumnos

Igual que un director, el profesor organiza y dirige los objetivos, los contenidos, los materiales, la disposición de la infraestructura del aula y a los participantes del curso, a fin de formar un conjunto procesual, dinámico y coherente. La cooperación entre todos es la base para lograr el objetivo terminal: el dominio del español. El instrumento primordial que está a disposición del profesor es la lengua. A través del habla, el profesor organiza e implementa actividades, forma grupos de aprendizaje, los coordina, aporta informaciones, da explicaciones, etc (Giovanni, A.; Martín Peris, E.; Rodríguez, M.; y Simón, T. 1996, Profesor en acción 1. Madrid, Edelsa, pág 60).

Una de las tareas del profesor es  lograr que las actividades propuestas en el manual, y seleccionadas por él, sean entendidas por el alumno y que, por tanto,  puedan llevarse a cabo,  para eso es esencial el lenguaje que utiliza en las instrucciones.  Parafraseando a Williams y Burden (Williams, M. y Burden, R. 1999,  Psicología para profesores de idiomas. Enfoque del constructivismo social. CUP, Madrid)  las instrucciones que se dan en el aula proporcionan al alumno un input valioso y auténtico. Encontrar las formas de transmitir claras intenciones y comprobar que se entienden no es tarea fácil, por eso hacer un ejemplo  que le muestre al alumno qué camino ha de seguir para llegar al resultado propuesto resulta imprescindible. Las indicaciones escritas que ofrece el libro no pueden sustituir a las instrucciones ofrecidas por el profesor.

El profesor es motivador del interés y la confianza de los alumnos

Si se quiere que el aprendizaje sea provechoso, resulta de vital importancia que los profesores creen en el aula un ambiente en el que se fomente la confianza, […] en el que se valoren todas las contribuciones y en el que las actividades produzcan sentimientos de éxito y no de fracaso (Williams y Burden, 1999) .

El profesor confía en que sus estudiantes son capaces de realizar las tareas propuestas y es importante que transmita el mensaje para fomentar la autoconfianza de “sois capaces”.  Según el Plan Curricular del Instituto Cervantes  los procedimientos de aprendizaje van condicionados por la tarea y dentro de los factores afectivos hay que tener en cuenta que no todos los alumnos se sentirán bien haciendo lo que propone el manual. El profesor tomará decisiones (asignación de papeles dentro del grupo, variación de las dinámicas…) que ayuden a sus alumnos a regular sus emociones y así mejorar el rendimiento y la eficacia.

El profesor es transmisor de conocimientos

El Diccionario de Términos clave de ELE refleja que uno de los aspectos que debemos tener en cuenta en el libro del alumno es el fomento de la cognición:

El libro no solo se presenta como un proyecto de acción sino que también incluye datos sobre la observación de, y la reflexión sobre, la acción;  indica los procedimientos empleados para observar el desarrollo y eficacia de la propuesta y de cada uno de sus momentos, que impliquen a alumnos y profesor; propone actividades de reflexión de los alumnos sobre los conocimientos adquiridos, el recorrido realizado, los procesos seguidos.

Junto con el manual el profesor es la principal fuente de input en el aula, sobre todo en contexto de no inmersión. Si el libro utilizado ha de fomentar la metacognición, el profesor ha de erigirse en su papel de facilitador y guiar al alumnado en ese procesamiento de la información. Fomentar la autonomía del estudiante es otro de los papeles fundamentales del profesor. Todo esto solo es posible con manuales que tengan como fundamento metodológico la flexibilidad de las unidades y de las actividades.

Algunas conclusiones

  • Es cierto que el manual ideal no existe, pero el que más se acerca a ese calificativo es aquel que permite al profesor desempeñar todos sus papeles.
  • La responsabilidad de planificar y organizar la clase es del profesor y el libro debe permitir y facilitar esta labor.
  • Un buen manual debe servir tanto a los profesores noveles, a los que da apoyo y les ayuda a seguir una secuencia lógica, como a los profesores expertos, que sacan un mayor partido de su uso. Estos últimos normalmente ya han desarrollado la habilidad de adaptación y pueden salirse más fácilmente del guión sin riesgo a perderse.
  • El uso de manual no debe ser interpretado como muestra de incompetencia del profesor o falta de formación. El libro debe ser el recurso principal que adaptamos, modificamos y complementamos.

¿Y tú? ¿Qué papel le das al libro de texto en tu clase?


Sonia EusebioEste artículo ha sido escrito por Anabel de Dios, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formación de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: CLIC International House Sevilla.


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manual clases de español

El manual en mis clases de español ¿una ayuda o un obstáculo? (I)

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El uso en el aula de idiomas de materiales didácticos previamente diseñados ha sido objeto de diferente consideración en los distintos movimientos de renovación pedagógica sucedidos a lo largo del  siglo XX y se han establecido dos corrientes de pensamiento, a favor y en contra de su utilización.

A favor de la utilización de los materiales en general y del libro de texto en concreto está, por un lado, la perspectiva más tradicional que señala la ventaja de estos usos para unificar la acción docente y, por otro, los cognitivistas que piensan que su uso puede favorecer determinados procesos mentales. Desde esta posición el libro de texto, como principal soporte de los materiales, se entiende como un marco que ayuda al alumnado a organizar su aprendizaje y como la herramienta que le da confianza al profesor al mismo tiempo que le facilita su labor.

Entre los que muestran reticencias al uso de materiales previamente elaborados  está la visión humanista y socioconstructivista que defiende la elaboración de materiales dentro del aula,  ya que reflejan fielmente el recorrido y resultado del proceso de aprendizaje. Los detractores del uso del libro de texto argumentan que este tiene un carácter predeterminado y que el profesor corre el peligro de convertirse en una mera “llave de paso”.

¿Qué piensan los profesores?

Hay creencias para las dos tendencias como reflejan los resultados recogidos en un sondeo elaborado en 2014 desde nuestro centro a profesores de diferentes características (lugar de trabajo, experiencia, contexto de enseñanza) con el fin de determinar si el uso del manual es una ayuda u obstáculo en nuestras clases. Estos son algunos de sus comentarios cuando se les preguntó por la conveniencia o no de utilizar un libro de texto en sus clases:

1. “Considero que [el libro] me ayuda mucho, tanto para planificar mis clases como a la hora de asegurarme de que cubro todos los contenidos y objetivos propios del nivel”.
2. “No sigo ningún manual a no ser que me lo impongan. A día de hoy no he visto un manual adecuado para poder utilizar como guía en una clase. En algunos el ritmo del manual es lentísimo, y en otros faltan contenidos lingüísticos importantes para mí”.
3. “En general, no me gusta seguir un solo libro, pero creo que es más cómodo para el profesor y le implica menos trabajo”.
4. “Para mí, el inconveniente del uso de libros en clase es que no se adapta bien a las necesidades que van surgiendo sobre la marcha. Los libros me resultan muy “rígidos”. Cuando he usado libros, al final siempre he tenido que tirar de fotocopias para complementar, reforzar, proponer ejercicios diferentes, etc.”.
5. “Está claro que cada profesor le da una “chispa” diferente a una misma actividad, lo que nos dice que cualquier manual se puede personalizar al gusto. En ocasiones, cambio el orden de algunas actividades o de las unidades (a veces he llegado a saltarme alguna cuyo tema pienso que no interesa mucho al alumno)… y de vez en cuando uso las ideas pero las dinamizo un poquito: me parece importante cerrar algún rato el libro en la clase o poner a los estudiantes en movimiento”.
6. “El manual ideal no existe, es el uso que se hace de este manual el que puede aproximarlo a ese ideal y en eso la profesionalidad, experiencia y gestión del tiempo del profesor tiene mucha importancia. La presencia de un manual me ayuda a preparar  las clases y a llevarlas a cabo y también contribuye a que los alumnos tengan una base que apoye su aprendizaje y puedan percibir más notoriamente el progreso del curso”.

En los comentarios 1, 3 y 6 los profesores confirman los argumentos de la conveniencia del uso de manual. En 2 y 4 se evidencia el principal problema de los libros de texto: van destinados a un público global y pueden no responder a los intereses y necesidades de nuestro grupo meta. En este caso, la solución pasa por la adaptación del manual, como se indica en los comentarios 5 y 6.

¿Y qué piensan los investigadores?

Richards (2001, descarga el PDF) comienza su artículo analizando las ventajas y desventajas del uso de manual en las clases de idiomas. Algunas de las conclusiones que se pueden extraer después de su lectura, y que coinciden bastante con las creencias reflejadas en los comentarios anteriores, son:

  • No existe el manual ideal, solo hay manuales más o menos adecuados a una situación.
  • Los libros de texto rara vez pueden usarse sin adaptación para hacerlos más adecuados al contexto en el que van a ser utilizados. Esta adaptación puede hacerse de varias maneras: modificando, añadiendo, eliminando o reorganizando contenidos y modificando o ampliando tareas.
  • Una habilidad esencial que los profesores deben desarrollar es la capacidad de adaptar de manera apropiada los libros de texto publicados. Habilidad que consiste en saber sortear los inconvenientes que nos encontramos con el uso del manual para transformarlos en ventajas.

En una enseñanza centrada en el alumno, este es el eje sobre el que giran todas las decisiones curriculares y puesto que el material idóneo para cada grupo no está publicado, la clave del éxito de su uso está en la capacidad del profesor en elegir, adaptar y utilizar correctamente los materiales (Ezeiza, 2007, descarga el PDF).  Tener una planificación con temas y secuencias definidas previamente puede obstaculizar la creencia de que el alumno es el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje, por tanto para hacer un buen uso de un libro de texto, sin detrimento del protagonismo del alumnado, es fundamental la actuación del profesor, al que el manual debe permitir desempeñar sus principales papeles.

La próxima semana continuaremos con la segunda parte de este artículo.


Sonia EusebioEste artículo ha sido escrito por Anabel de Dios, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formación de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: Shutterstock.


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competencia sociocultural

La importancia de los porqués: explotar la competencia sociocultural en clase

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Actualmente, dentro del ámbito de la enseñanza de segundas lenguas, ya no se considera un idioma como un sistema de estructuras y reglas, sino como una herramienta de comunicación. Por eso, para que nuestros alumnos sean competentes comunicativamente tienen que adquirir muchos otros conocimientos además de los lingüísticos, como por ejemplo aspectos culturales de la sociedad de su lengua meta. Cuando me refiero a aspectos culturales no me refiero a estereotipos como “en España se duerme la siesta”, sino a crear consciencia intercultural, lo que el Marco Común Europeo de Referencia (MCER) recoge dentro del conocimiento declarativo (el saber) de las competencias generales.

A continuación, expongo dos casos reales que ejemplifican todo esto:

 

Caso 1: ¿Ser una persona abierta significa ser maleducado?

Un día estábamos haciendo una actividad para memorizar y practicar nuevo vocabulario sobre adjetivos de carácter. Los estudiantes eran de diferentes nacionalidades: tres estadounidenses, un francés, tres chinos y un coreano. En parejas los alumnos tenían que escribir la definición de un par de adjetivos de carácter que habían sido presentados antes. Una vez que el profesor había corregido la producción escrita, los alumnos tenían que leerla al grupo y el resto tenían que adivinar el adjetivo al que se referían.

Dos estadounidenses escribieron: “Es una persona a la que le gusta hablar de sus sentimientos”. La respuesta era “abierto/a” o “extrovertido/a”. Para mi sorpresa, el coreano contestó “maleducado/a”. En un principio pensé que no había entendido u oído bien la definición, así que les pedí que la leyeran otra vez. Esta vez el coreano contestó: “sí, sí, maleducado”. En ese momento es cuando le pregunté que por qué era esa su respuesta, a lo que el respondió que en su país hablar de los sentimientos, sobre todo si son negativos, es de mala educación. El debate se abrió en clase sobre los valores o creencias de las diferentes culturas.

 

Caso 2: “En Japón se comen muchos sushis” ¿Correcto?

En otra clase de otro nivel, los estudiantes estaban practicando el “se” impersonal hablando de sus países, para encontrar similitudes y diferencias. Habían visto modelos como por ejemplo “En Francia se producen muchos vinos” (elidiendo que se producen muchos tipos de vino). Una estudiante japonesa dijo “En Japón se comen muchos sushis” a lo que yo le corregí “En Japón se come mucho sushi”. La estudiante no entendía esta corrección basándose en el modelo visto sobre Francia y preguntó por qué no se puede decir en plural. En este caso el debate se abrió sobre el concepto de sushi que se tiene en el mundo occidental (como un único tipo de comida) y el que se tiene en el mundo oriental (como varios).

Los profesores de ELE tenemos que ser conscientes de que el origen de algunos errores, o en algunos casos, malentendidos de nuestros alumnos no tienen relación con su competencia lingüística, sino con su competencia sociocultural. Estos dos ejemplos reflejan claramente que los aspectos socioculturales no se deben trabajar aisladamente en clase, sino que, a través de las actividades que proponemos como profesores, podemos hacer consciente al alumno de la relación entre el conocimiento del mundo de origen y el mundo de la comunidad objeto. En definitiva, hacer conscientes a nuestros estudiantes de que su concepción del mundo es un factor que determina el filtro con el que ven el comportamiento, valores, creencias, etc. de la comunidad de la lengua que estudian.

¿Qué dice el Marco Común?

El MCER hace una lista de las áreas de una cultura que pueden ser objeto del conocimiento sociocultural:

  • la vida cotidiana
  • las condiciones de vida
  • las relaciones personales
  • los valores, creencias y actitudes
  • el lenguaje corporal
  • las convenciones sociales
  • el comportamiento ritual

En consecuencia, si trabajamos esta competencia en clase, no solo les va a ayudar a tomar conciencia de estas diferencias, sino también a evitar posibles conflictos o malentendidos a la hora de comunicarse.

De ahí que todo profesor de ELE debería trabajar la competencia sociocultural y tenerla presente a la hora de planificar sus clases. No obstante, como hemos visto, muchas veces en clase se producen momentos en los que también se puede desarrollar esta competencia, aunque no se haya planificado. Si se aprovechan o no estos momentos dependerá de la actitud del docente ante el aspecto sociocultural de la lengua, de su toma de decisiones, del espacio que dé a sus alumnos para poder acercar sus culturas, e intentar entre todos dar respuesta a algunos de los porqués que surgen en el aula.

Como dice Lourdes Miquel en su artículo “Lengua y cultura desde una perspectiva pragmática: algunos ejemplos aplicados al español [PDF]”Los actos de habla, que, como realizaciones concretas de las intenciones comunicativas de los hablantes, son, en cierta medida, actos de cultura, resultado de la conjunción de una serie de reglas propias de la comunidad lingüística, tienen que poder ser analizados desde todos los aspectos que en ellos inciden, no limitándose a la descripción de estructuras, sino incluyendo, también, posibles explicaciones sobre los presupuestos, expectativas, actitudes, comportamientos y lo que Gumperz (1979) llama “convenciones contextuales”.

¿Qué pensáis vosotros sobre esta cuestión? ¿Qué tipo de malentendidos socioculturales se han dado en vuestras aulas?

 


Marta GonzálezEste artículo ha sido escrito por Marta González, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: Shutterstock.

Materiales para la clase de español

¿Qué papel le damos a los materiales en la clase de español?

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A poco que se observe se puede ver fácilmente que la relación entre los docentes y el material de aprendizaje es la clásica de amor y odio. Sólo hay que hacer la siguiente prueba: dirígete a la sala de profesores de tu escuela y deja sobre la mesa una novedad editorial. En cuestión de minutos tendrás a varias personas revisando con interés el material y casi de forma instantánea criticándolo.

Es bastante probable que alguien incluso suelte el clásico: “Esto lo podría hacer yo mejor”. A menudo la relación pasa de flechazo a decepción en apenas unos instantes. Nos sobra con echar un vistazo a la portada o al índice y ya lo hemos incluido entre nuestras filias o nuestras fobias.

La mayoría de las críticas se centran en aspectos muy concretos: la autenticidad de las muestras, la adecuación al nivel de clase, la secuenciación de actividades y, por supuesto, el aspecto gráfico de esos materiales. Algunos de estos criterios se pueden achacar a los autores y editores, pero otros son cuestiones responsabilidad del propio docente.

¿Y esto por qué ocurre?

En mi opinión este divorcio entre expectativas y realidades se puede evitar teniendo en cuanta algunas cuestiones que definen el papel que podemos y debemos dar a los materiales dentro de nuestra clase:

  • El proceso de creación de materiales exige una serie de competencias más allá de las puramente docentes, por lo que parece buena idea ponerse en manos de profesionales que cuentan con el tiempo, los medios y la experiencia necesaria para crearlos y evaluarlos de manera adecuada.
  • Los materiales publicados, ya sea por una empresa editorial de prestigio o por un profesor de manera personal en su propio blog, están diseñados para una situación de aprendizaje específica, más o menos amplia. Teniendo en cuenta que hay unos veinte millones de estudiantes de español en el mundo, pensar que algún tipo de material de enseñanza puede servir para llegar a todos ellos no tiene sentido. Es imposible, por lo tanto, que les pidamos un alto grado de estandarización.
  • Cualquier material NO ES MÁS que una propuesta. Excepto en aquellos contextos en los que vienen impuestos por cuestiones curriculares, el profesor puede adaptar los materiales a las necesidades específicas de cada situación de aprendizaje. Por lo tanto, buena parte de su eficacia depende de la capacidad de gestión del docente.
  • Y al mismo tiempo cualquier material ES MÁS que una propuesta. Si desgajamos un texto, una actividad o una secuencia de la tarea más amplia, probablemente estemos desvirtuando su sentido y creando, por lo tanto, una nueva situación que los autores no habían planteado originalmente. De nuevo, la responsabilidad final recae sobre el profesor, que decide cómo y cuándo usar esas piezas obviando el plan de trabajo para el que fueron creadas.

Buscando soluciones

A partir de estos presupuestos hay unas cuantas acciones que podemos llevar a cabo para integrar de una manera más natural el uso de estos materiales en nuestra gestión del aula. Aquí os dejaré algunas propuestas que mi compañero Antonio Orta utiliza en su clases:

  • Incorpora a los alumnos en la toma de decisiones, preguntándoles qué materiales les han interesado más y por qué.
  • Ya que estás, pídele a tus alumnos incluso que participen en la selección y el diseño de esos materiales.
  • Trae elementos de la vida diaria, para enriquecer el plan de trabajo con propuestas auténticas (carteles, folletos, menús).
  • Aprovecha los recursos digitales para llevar el aula a las redes sociales (blogs, podcast, vídeos).
  • Aporta incluso elementos que no necesariamente sean productos comunicativos. Cuando toque explicar los alimentos, lleva fruta a clase, por ejemplo.

Y estas son sólo algunos planteamientos. Estoy seguro de que si los ponemos en común, surgirán un montón de ideas más.

 


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Francisco Herrera, director del centro Clic International House Cádiz, coordinador y tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Derechos de autor de la imagen de este post: GotCredit.