Sintaxis en el aula de español (un poco de orden, por favor)

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La aportación del método comunicativo a la enseñanza de segundas lenguas ha hecho que los profesores sean más conscientes de trabajar los diferentes factores que intervienen en la comunicación y no centrarse solo en la enseñanza de la competencia lingüística. Hoy en día, en los manuales que usamos en clase, suelen aparecer actividades en las que se intenta trabajar, acertadamente, el sentido y significado de las estructuras de la lengua meta.

No obstante, a veces nos encontramos con estudiantes que pueden trasmitir con éxito un significado pero son muy poco precisos en la forma, por eso, a veces es necesario tomar decisiones, detenerse, y profundizar en cómo trabajamos esas carencias.

¿Qué dice el Marco Común de Referencia Europeo (MCER) sobre la competencia gramatical y la sintaxis?

El MCER, dice que la gramática de una lengua se puede considerar como un conjunto de principios que rigen el ensamblaje de elementos en compendios (oraciones) con significado, clasificados y relacionados entre sí. La competencia gramatical es la capacidad de comprender y expresar significados expresando y reconociendo frases y oraciones bien formadas de acuerdo con estos principios (como opuesto a su memorización y reproducción en fórmulas fijas).

Además, el MCER define la sintaxis, dentro de la competencia gramatical, como la parte que se ocupa de la organización de palabras en forma de oraciones en función de las categorías, los elementos, las clases, las estructuras, los procesos y las relaciones que conlleva, y a menudo se presenta en forma de conjunto de reglas. La sintaxis de la lengua de un hablante nativo y maduro es enormemente compleja y en gran parte inconsciente. La capacidad de organizar oraciones que transmitan sentido es un aspecto fundamental de la competencia comunicativa.

¿Qué saben nuestros alumnos de sintaxis?

Los hablantes nativos de una lengua generalmente adquirimos nuestros conocimientos básicos sobre sintaxis en la asignatura de Lengua durante la escuela primaria y secundaria. Algunos alumnos pueden tener este mismo conocimiento sobre su lengua materna y que esta sea muy similar a su lengua meta. También nos podemos encontrar alumnos que durante su escolarización no hayan reflexionado nunca sobre la sintaxis de su idioma materno, ni de segundas lenguas. Por último, también podemos tener alumnos que sí que conozcan la sintaxis de su lengua materna, pero esta no tiene nada que ver con su lengua meta.

Aunque es cierto que no es imprescindible tener conocimientos de sintaxis para poder aprender una segunda lengua, a veces, reflexionar sobre ella puede facilitar el camino del aprendizaje, sobre todo en aquellos estudiantes cuya lengua materna no tiene muchos rasgos en común con su lengua meta. De hecho, los problemas aparecen cuando nuestros alumnos se enfrentan a cierto tipo de estructuras o palabras de la L2 que no existen o son diferentes en la L1.

Afortunadamente, por muy diferentes que sean la L1 y la L2 de nuestros estudiantes, con lo que sí contamos es con los rasgos comunes de todas las lenguas: todas tienen categorías de palabras con una determinada función en la oración. Aunque estas no se ordenen de igual manera, podemos partir de estos rasgos comunes para acercar a nuestros estudiantes al mundo de la sintaxis.

Una propuesta para trabajar la sintaxis

En mi experiencia como profesora de ELE, una vez tuve un grupo de estudiantes “estancados” al final de un A1 por falta de precisión gramatical y concretamente sintáctica. Eran alumnos cuya L1 no era de origen románico y les costaba asimilar el orden de las oraciones o el uso de algunas partículas como preposiciones, determinantes o conjunciones. Algunos ejemplos de estos errores eran:

  • *España hay cuatro lenguas oficiales / *En España tiene cuatro lenguas oficiales.
  • * Tibidabo es una grande montaña hay la vista para todo Barcelona.
  • *Mis amigos gusta la playa de Barcelona, mí no.

A pesar de haber trabajado con ellos la rección de los verbos (relación de dependencia gramatical establecida por una palabra sobre otras del discurso ) desde su carga semántica, siempre cometían los mismos errores. Después de comentarlo con mis compañeros, uno de ellos me dio una idea y decidí llevarla a clase. El proceso os lo explico a continuación.

Como material, hay que escribir unas frases en colores diferentes. A los alumnos se les darán estas frases con todas las palabras de la frase cortadas, como en la foto. Se trata de una actividad de ordenar frases, de manera que como cada frase tiene un color diferente, tienen que utilizar todas las palabras del mismo color para dar significado. A veces, se pueden trabajar una o dos frases al final de las clases. Tened en cuenta que de cada frase se puede sacar mucho partido, y demasiadas frases pueden agotar.

Es imprescindible que las palabras y las frases sean sobre contenidos ya vistos, no puede aparecer nada que no sepan. Los temas pueden ser muy variados, puede ser el mismo para todas, o cada una de un tema diferente: aficiones, gustos, familia, aspectos culturales, entre otros. Algunos ejemplos de frases que he trabajado con diferentes grupos son:

  • La escuela está en el centro de la ciudad
  • En Barcelona hay muchos barrios y son muy diferentes
  • La Sagrada Familia es un edificio de Gaudí
  • Mucha gente en Barcelona habla español y catalán
  • En España hay cinco lenguas oficiales
  • Javier Bardem es un actor español muy famoso que vive en Hollywood
  • No me gustan las sardinas
  • A mi madre no le gusta la montaña, su lugar preferido de vacaciones es la playa.

¿Qué hacen los estudiantes con la sintaxis?

Una vez ordenadas las frases, es recomendable que identifiquen posibles contextos donde puedan aparecer esas frases. Seguidamente, se pueden trabajar de diferentes maneras. Es importante hacer las preguntas adecuadas para ayudar a nuestros alumnos a reflexionar sobre cada elemento estudiado. Por ejemplo, para trabajar:

  1. Los sintagmas nominales y preposicionales: Primero pueden identificarlos a base de preguntas (¿De quién se habla? ¿Dónde? ¿Cuándo?…). Después, para reflexionar sobre la forma y el significado de los sintagmas, se les puede preguntar: ¿Qué función desempeñan en la frase? ¿Qué palabras lo forman? ¿Cuáles acompañan al nombre? ¿Qué expresan?
  2. Los sintagmas verbales: Después de identificarlos, preguntar: ¿Qué palabras acompañan al verbo? ¿Qué expresan esas palabras? ¿Qué tipo de información necesita el verbo para tener significado?
  3. Las relativas. Después de separar las dos frases unidas por un pronombre relativo, se puede preguntar: ¿Cuántos verbos aparecen en esa frase? ¿A qué o quién se refieren? ¿Qué palabra/s une/n esa información?

Una vez que hayan puesto más ejemplos y “jugado” con el orden de las palabras, les propongo que hablen sobre ellos (sus países, ciudades, amigos, familiares… en relación con el tema de las frases que han ordenado con el objetivo de descubrir algo nuevo de su compañero. Un aspecto positivo de esta actividad es que pueden mover las palabras con las manos y así separar, juntar o añadir.

Resultados

Con el nivel A1 que he comentado antes, trabajé solo frases con relativos para ejercitar la estructura de las definiciones, ya que a mis alumnos asiáticos les costaba mucho usar el relativo que y saber los artículos que tenían que utilizar. En este grupo había dos japoneses ordenando juntos las frases. Después tenían que separar la información que unía ese que y reflexionar sobre esa información, de quién habla, con qué artículo aparecía y por qué. Al final entendieron la necesidad de utilizar que en ese tipo de oraciones y el tipo de artículo que tenían que usar.

Uno de los estudiantes japoneses se levantó de la silla y me dio las gracias, el otro me preguntó si ese que era una conjunción o un relativo. Sinceramente, me sorprendió que conociera esa terminología. Sin embargo, algunos alumnos, no están familiarizados con las determinadas categorías gramaticales, y no por ello dejan de tener éxito en el aprendizaje de una segunda lengua.

Esta actividad les puede servir a nuestros estudiantes para reflexionar de forma explícita sobre la gramática desde el significado de esas palabras. Así podrán entender, de una manera más visual, la función de cada palabra en la frase, sin necesidad de recurrir a la terminología que se van a encontrar en las gramáticas, aunque nunca está demás que la conozcan.

Y vosotros, ¿trabajáis la sintaxis en el aula? ¿En qué niveles? ¿Cómo? ¿Se os ocurren otras maneras de trabajar esta actividad?

Nota: Si queréis profundizar un poco más sobre la sintaxis os invito a que hagáis un primer acercamiento a la gramática de construcciones de Pedro Gras [PDF].


Marta GonzálezEste artículo ha sido escrito por Marta González, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: formacionele.

 


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La mediación en el aula de ELE

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¿Qué papel tiene la mediación en la clase de español?

Dieciséis años después de su publicación original, el Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas, con toda seguridad el documento más relevante del sector académico de la enseñanza de idiomas en el ámbito europeo, ha recibido su primera revisión oficial [PDF].

Este acontecimiento nos va a permitir hacer un balance de la implementación de esta propuesta de trabajo en todos los contextos (educativo, profesional y social) y marcará sin duda la evaluación en los próximos años tanto en la práctica educativa como en la investigación de carácter más teórico.

Una de las grandes aportaciones del MCER fue en su momento el cambio de foco de una enseñanza de idiomas centrada en los cuatro macrodestrezas (hablar, escuchar, leer y escribir) a otra más preocupada por las formas de comunicación que el mismo documento describe (recepción, producción, interacción y mediación). Es evidente que en los últimos años el papel de la interacción en el aula de segundas lenguas se ha visto reforzado, algo que no ha ocurrido, sin embargo, con la mediación.

Actividades y estrategias de mediación

Esta actualización del MCER viene por lo tanto a llenar, de algún modo, este vacío, dedicando un apartado específico (de más de veinticinco páginas) a desarrollar las cuestiones de mediación que afectan al aprendizaje de una lengua.

Este hecho refuerza la línea investigadora que en los últimos años se ha venido desarrolando alrededor del papel de la mediación en la enseñanza de idiomas, así como el tipo de estrategias y actividades específicas que se pueden llevar a cabo en la clase.

En la misma introducción a la revisión los autores reconocen que en la versión original de 2001, el MCER no desarrolló suficientemente las posibilidades didácticas de estas formas comunicativas, una falta que se propone compensar con propuestas más específicas.

En concreto este nuevo documento se basa en una doble línea de actuación: por un lado propone actividades de mediación (dentro del texto, mediando entre conceptos o en un plano general comunicativo) y por otro establece unas estrategias de mediación básicas tanto para explicar nuevos conceptos como para simplificar textos.

MCER mediación

¿Qué papel le das a la mediación en tu clase? ¿Crees que deberías incluir más actividades de este tipo en tu planificación?

 


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Francisco Herrera, director del centro CLIC International House Cádiz, coordinador y tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Derechos de autor de la imagen de este post: Didriks.


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