Guía para adaptar cualquier plan de clase

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Existe una multitud de variables que tenemos que conjugar a la hora de planificar una clase: las imposiciones derivadas de los programas o manuales de clase; las condiciones en las que se desempeña nuestra función docente: instalaciones, recursos disponibles, número de estudiantes, acceso a formación continua y, por último, las particularidades de los alumnos en términos de necesidades, intereses, estilos de aprendizaje, creencias, conocimientos, destrezas y actitudes.

Pocos factores influyen tanto en el éxito de una clase como una buena planificación. Es cierto que en ocasiones nos ha salido una clase maravillosa sin haberla planeado al detalle. Es como cuando decidimos irnos de viaje y no hemos reservado ni el vuelo, ni el hotel, ni consultado en las redes las recomendaciones sobre los bares y restaurantes, ni previsto lo que llevar en la maleta por no haber comprobado el tiempo que haría… y a pesar de todo nos lo pasamos mejor que nunca. Claro que es posible, pero desgraciadamente suele ocurrir todo lo contrario.

¿Cómo mejorar tu plan?

Para que esa suerte de clase virtual a la que llamamos planificación pueda tener mayores garantías de éxito a la hora de actualizarse como una clase auténtica, sometida a los vaivenes del aquí y el ahora, podríamos ayudarnos de ciertas preguntas guías que nos informen acerca de si estamos o no alineados con ciertas fases por las que toda planificación debería pasar.

Planificar suele ser una tarea que realizamos en relativa soledad. La siguiente parrilla [PDF] nos puede ayudar a analizar cualquier plan de clase, independientemente del método que sigamos. En caso de no seguir algunas de las fases mencionadas debemos intentar alinear (introducir algún tipo de corrección) para el correcto funcionamiento del plan de clase.

¿Qué te parece la parrilla? ¿Cómo piensas utilizarla para planificar tus clases?


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Antonio Orta, tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Imagen de portada de este artículo: Pexels.

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Por y para: para quién, cómo y cuándo, despejando la incognita X/Y

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En este artículo os explicamos qué hizo la profesora “X” en la situación de aula que compartimos con vosotros en un artículo anterior.

Retomemos la situación: tenemos dos grupos de estudiantes que comparten la misma clase. Un grupo entiende la diferencia de por y para de una forma estructural y al otro se le explica de una forma más cognitiva. El conflicto surge cuando ambas formas de explicar el mismo fenómeno lingüístico entran en juego.

En él os invitamos a aportar posibles soluciones. ¿Qué habrías hecho tú como docente en este caso?

Elena García compartió con nosotros: “Creo que la evolución morfológica de la preposición para viene de la de por, a la que se anexó la preposición a. Así, en algún momento los castellanos se expresaban con el conjunto por a para expresar el significado del hoy para (al menos en algunos casos). Yo le haría ver a Suzanne que esa -a indica el destino; en su caso ella es la destinataria: …por-a > para > para mí. Bueno, supongo que de momento se quedaría tranquila, hasta la próxima duda”.

Elena nos presenta una explicación muy interesante de la relación existente entre los dos términos a partir de su origen. Según el DRAE viene de pora que a su vez surgió de la expresión latina pro ad (delante a), aunque otras fuentes también mencionan que su origen podría ser del latín per ad (por a), como Elena nos propone. La idea que presenta es una muy buena herramienta nemotécnica para recordar un uso de la preposición y, por lo tanto, les puede ser muy útil para ciertas situaciones. Es importante que los estudiantes dispongan del máximo de información para decidir qué tipo de explicación o que perspectiva lingüística les funciona mejor o asimilan de forma más natural. En este caso, podría ser una de las dos o una mezcla de ambas.

¿Cómo lo resolvió la profesora?

¿Cómo lo vivió?El cómo lo vivió es importante. Debemos, los docentes, normalizar los conflictos lingüísticos en el aula, aceptar que la verdad no está en un solo lugar. Hay más de una forma de explicar el mismo fenómeno lingüístico. Si esto lo transmitimos al estudiante todos estaremos más tranquilos y dispuestos a buscar alternativas, a flexibilizar la explicación. El análisis lingüístico de ser una ciencia no sería positivista sino interpretativa y crítica. Es un buen punto de partida para la negociación.

Durante la pausa la profesora X se quedó con el grupo de estudiantes cognitivistas 😉 Estuvieron investigando juntas sobre cómo explicar esos ejemplos de pizarra con el prisma de la gramática cognitiva que ya habían trabajado con su anterior profesora Y. Debo decir feliz que lo resolvieron, hecho que muestra por otra parte que es bueno que el docente forme parte de la investigación y negociación que se hace en el aula.

Después de la pausa hubo un intercambio de ambos grupos para trabajar otros ejemplos de por y para. Compartieron dudas, creencias y certezas. Ampliaron la perspectiva y aún más, se formó un pequeño pero importante debate sobre ¿Cuántas gramáticas hay? ¿Todos los fenómenos lingüísticos pueden explicarse con la gramática cognitiva?


Geni AlonsoEste artículo también ha sido escrito por Susana Ortiz, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español.

 

María CabotEste artículo ha sido escrito por María Cabot, tutora en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español.

 

Imagen de portada de este artículo: formacionele.com.

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