Tecnología en el aula de español

¿De qué manera llevamos la tecnología al aula de español?

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Cuando se discute sobre educación en la actualidad, más tarde o más temprano se acaba tratando cuestiones relacionadas con el papel de la tecnología en los procesos de enseñanza y aprendizaje. El discurso oficial subraya, a menudo de forma acrítica, las bondades de los usos tecnológicos en el ámbito educativo, dando por hecho que la competencia digital de los docentes es la adecuada para llevar a cabo este trasvase de conocimientos y habilidades.

Cuando no es es así, se planifican programas de formación que insisten en una visión absolutamente instrumentalista de la cuestión: los profesores aprenden a manejar programas, aplicaciones y dispositivos, pero se dejan atrás aquellos conceptos que sirven como puentes entre la orilla tecnológica y la propiamente educativa. En la enseñanza de segundas lenguas en general y del español en particular la situación es la misma. Nuestros profesores aprenden a utilizar Kahoot, pero a menudo no lo insertan dentro de una práctica docente eficaz.

No hay que olvidar que el papel de la tecnología en el aula va más allá de lo puramente técnico. Con las nuevas posibilidades digitales los roles del enseñante y el discente se difuminan y el conocimiento se distribuye en diferentes direcciones y no en una sola vía. En este sentido hay que tener en cuenta al menos estas tres dimensiones de lo didáctico-digital:

Aprendizaje por difusión. Emergente, expandido, ubicuo, invisible, rizomático, son algunos de los adjetivos que intentan redefinir la idea de aprendizaje y ampliarla para incluir en él una serie de características que lo diferencian del concepto clásico de naturaleza lineal, basado en el currículo. Estamos hablando, por lo tanto, de un aprendizaje difuso y difundido, que surge de las redes y vuelve continuamente a ellas. En la adquisición de una segunda lengua, un proceso enmarcado absolutamente en el ámbito comunicativo, donde la interacción y la producción son fundamentales, esta naturaleza difusa del aprendizaje se hace aún más evidente.

Enfoque lúdico. Ya sea a través del uso de juegos en el aula, creando materiales lúdicos específicos para el aprendizaje o utilizando elementos del diseño de juegos en el contexto de la adquisición de segundas lenguas, los docentes encuentran en este enfoque poderosísimas herramientas para encauzar la motivación y multiplicar la implicación de los participantes en el proceso de mejorar su competencia comunicativa en un idioma extranjero. Cuando la gamificación se realiza de manera significativa tenemos la posibilidad de acceder a un entorno de aprendizaje en el que primará la participación y la creatividad.

Centralidad de la narrativa. Es innegabe que el ser humano cuenta con una enorme capacidad para transmitir información y emoción a través de las estructuras narrativas. Las historias, los cuentos, las anécdotas nos permiten empaquetar experiencias y transmitirlas de una forma natural a la comunidad. En este sentido, la tecnología nos permite multiplicar enormemente las posibildades narrativas, pasando de la multimodalidad al transmedia (entendido como el uso de diferentes canales para transmitir un mensaje, aprovechando las posibilidades de cada uno de los medios) y al crossmedia (definiendo este como una forma descentralizada del transmedia), gracias a los espacios del storytelling digital.

Nuevos conceptos para entender que la tecnología nos permite abrir ventanas donde antes había paredes en el aula de español. ¿Y tú, sacas partido a estas tendencias en tu clase?

 


Francisco HerreraEste artículo ha sido escrito por Francisco Herrera, director del centro Clic International House Cádiz, coordinador y tutor en formacionele.com, la plataforma International House para la formacion de profesores de español. Derechos de autor de la imagen de este post: GotCredit.